"No busco el Príncipe de Asturias de la Concordia", señaló ayer en Palma el cineasta vasco Borja Cobeaga, coguionista -junto a Diego San José- de la película de los récords, 8 apellidos vascos, el último fenómeno del cine español, que sigue arrasando en taquilla. El también director, de cintas como Pagafantas y No controles, confesó sentir "vértigo y felicidad" al mismo tiempo, habló de su próximo proyecto, una comedia sobre la negociación con ETA, y reconoció su adicción al humor: "Una vez escribí un corto de terror y me salió una comedia".

Cobeaga viajó hasta Ciutat para participar en la clausura del 03 Maremostra-Palma International Film Festival, junto a Paco León, e impartir, por la mañana, en el Caixaforum, una master class para todos los públicos. El realizador vasco quiso subrayar la "importancia" de la muestra para que Palma pueda tener un festival cinematográfico como otras ciudades de España. "Es un festival especializado pero con miras amplias", comentó.

Durante su encuentro con los medios, Cobeaga detalló su trabajo como coguionista en 8 apellidos vascos -"Diego San José y yo dedicamos menos tiempo a la escritura física que a hablar, a dialogar, de ahí que hagamos películas tan de verborrea"- y reconoció que estaba sorprendido por la repercusión que había tenido su participación en el film. "Me parece inaudito que en una película seamos tan visibles los guionistas y creo que es porque es una cinta muy de concepto, pero la invisibilidad del guionista tiene que ser así", afirmó.

"No nos esperábamos el éxito, para nada", confesó en referencia a un largometraje que ha gustado a todos los públicos, "desde los 6 años a gente de 70".

El cineasta recordó que el proyecto surgió hace siete años, aunque con una idea muy diferente y que fue mérito de Emilio Martínez Lázaro conseguir una película "más blanca y más abierta". "Si la hubiera hecho yo sería más cruda y más bestia. Y el personaje femenino habría sido más tipo concejala de Bildu, porque sonríe demasiado para mi gusto", bromeó.

Cobeaga explicó que durante el proceso de creación de 8 apellidos vascos intentaban hacer una comedia costumbrista que escapara de la romántica, después de haber rodado Pagafantas y No controles, pero que sus referentes estaban más cerca de Los padres de ella que de Bienvenidos al norte.

"El mérito de 8 apellidos vascos es haber llevado al cine a gente que hacía años que no iba desde Titanic o E.T.", aseguró, antes de matizar que esta película "no es la solución para el cine español porque es un fenómeno muy concreto".

"Hay gente que no tenía en sus planes ir al cine y gracias a 8 apellidos vascos ha visto que el cine puede ser un plan divertido, un plan de ocio potente y estupendo", agregó.

"Lo del éxito es un arma de doble filo. Positivo ha sido conectar con el público español, con un buen boca-oreja, pero me daría miedo que todas las películas necesitaran tener la palabra vasco en el título. No es la única manera de hacer las cosas bien. 8 apellidos... sirve de ejemplo como conexión con el espectador pero no como ejemplo industrial", reflexionó.

El director vasco relató que en la actualidad se encuentra inmerso en el rodaje de El negociador, una comedia sobre la negociación con ETA pero "más cercana a una comedia de espías de andar por casa" que a algo político. En ese sentido, también apuntó que tampoco había una intención política en 8 apellidos vascos. "Me parece una tontería pensar que la película o Vaya semanita haya ayudado a la situación del País Vasco porque son producciones de humor".

Sobre la secuela de este exitoso filme explicó que ya está en fase de producción y que tendrá el mismo director y los mismos actores. "Sin embargo, lo de que la historia se centrará en Cataluña es más un deseo que una realidad. Diego San José y yo somos vascos y en ese terreno es donde estamos cómodos", aclaró.

Cobeaga negó sentir presión después del taquillazo. "Más que nada, lo que siento es ilusión", expresó, sabedor de que "un mínimo de gente irá a ver mi próxima película".