La Comisión de Patrimonio del Consell autorizó ayer las obras de sustitución de las piezas más deterioradas de la fachada de La Seu. La directora insular de Cultura, Catalina Sureda, explicó que se trata de la zona que mira al Palacio Episcopal y que se ha dado el visto bueno a esta intervención en la parte baja del alzado sur de la cabecera de la Catedral, pero con algunas prescripciones.

Así, detalló que a la hora de sustituir las piezas más degradadas se debe tener en cuenta las recomendaciones del Instituto de Patrimonio Histórico. En este sentido, advirtió de que hay que tener especial cuidado con "los chapados superficiales de piedra de reposición que se superpone a los sillares existentes". Además, indicó que las reposiciones deben de tener el suficiente grosor. Otra de las recomendaciones es aplicar un criterio "más conservador", es decir, hay que evitar una sustitución sistemática de las piezas y solo cambiar las que están en mal estado de conservación.

La comisión también trató por vía de urgencia el reinicio del proceso de restauración del baptisterio de la Catedral, dando el visto bueno a una nueva propuesta de modificación de las obras. La documentación hace referencia a los trabajos que en mayo se paralizaron tras una revisión de los técnicos de Patrimonio al comprobar que en la capilla se observaban alteraciones como la aparición de eflorescencias salinas sobre las pilastras, los estucos originales y los nuevos revestimientos aplicados. Además, los técnicos alertaron de una descohesión de los estucos y morteros y un cambio cromático en las zonas intervenidas que alteraban la visión del conjunto.

La propuesta de los arquitectos Sebastià Gamundí y Enric Taltavull, del arquitecto técnico Tomeu Bennàssar y de la conservadora-restauradora, Catalina Mas, contempla la retirada del mortero de reposición aplicado en la última intervención, también se comprobará el nivel de sales de los muros y la reintegración con mortero de calcio en los adornos. Se realizará una prueba de aplicación del mortero en el pavimento y una intervención en la parte superior de la capilla donde se sospecha que hay pinturas murales que podrían haber quedado ocultas. Patrimonio aceptó estas intervenciones pero detalló unas prescripciones como que estos trabajos deben ser ejecutados por conservadores-restauradores titulados. Durante la retirada del revestimiento, se señala que hay que tener cuidado en no afectar a los restos del original que aún se conservan. Antes de llevar a cabo la prueba del mortero, se debe especificar los productos que se utilizarán y se indica que las intervenciones en la parte superior de la capilla deben realizarse en una zona discreta y no superar los 20 centímetros por 20 centímetros.