El Espai Mallorca echó ayer el cierre por orden del Gremi d´Editors, la entidad gestora del centro destinado a la difusión y promoción de la cultura balear en la ciudad de Barcelona, pero lejos de caer en la tristeza y la decepción, sus trabajadores y usuarios decidieron celebrar el último día con un acto festivo y multitudinario que se movió guiado por un objetivo marcado: reinaugurar el centro de un modo autogestionado en un futuro cercano con el apoyo de otros aliados fuera de las instituciones públicas baleares, que se han "desinteresado" del tema.

"Las instituciones de Balears y el Gremi d´Editors no han estado a la altura y han demostrado una ineptitud y una dejadez hacia el Espai Mallorca, una irresponsabilidad política y moral sin parangón. Después de seis meses sin cobrar, podemos afirmar que nos han tenido como rehenes durante un largo año, pasándose la pelota de un lado a otro", espetó ayer Amanda Vich, una de las trabajadoras y directora del centro durante sus catorce años de vida.

La fiesta de ayer, ruidosa y concurrida, fue entendida como de "despedida y reinauguración", ya que la "esperanza" de sus trabajadoras y sus usuarios, organizados en torno a la plataforma Crits i Renou, pasa por reabrir las puertas del Espai Mallorca "en breve", siguiendo un "modelo de autogestión" que pasa por encontrar un entendimiento con el ayuntamiento de la Ciudad Condal, propietaria del espacio de la calle del Carme, y apoyos en la Obra Cultural Balear, la Generalitat y Òmnium Cultural, entidades en las que "sí hay una conciencia hacia la cultura y la lengua catalana que no se da en los gobernantes de Balears", apuntaron desde el Espai.

Unas palabras que ayer suscribieron todos los participantes en una acto que durante cuatro horas quiso reflejar el apoyo con el que cuenta el Espai Mallorca y el rechazo al cierre. El profesor, sociolingüista y músico eivissenc Isidor Marí, la cantante Maria del Mar Bonet, los escritores Sebastià Alzamora y John Carlin, los periodistas Emili Manzano y Toni Puntí, la escritora Bel Olid, los fotógrafos Toni Catany y Toni Vidal, los poetas Sam Abrans, Arnau Pons y Blanca Llum Vidal, el musicólogo Jaume Ayats, el director teatral Rafael Duran, el rockero Francesc Ribera ´Titot´, el filólogo Pere Antoni Pons, el presentador de radio y televisión Toni Clapés, la traductora literaria Dolors Udina y el cantautor y gastrónomo Pere Tàpias fueron algunas de las personalidades del mundo de la cultura que quisieron dejar claro su apoyo al Espai Mallorca. La concentración de rostros conocidos y usuarios anónimos del Espai Mallorca empezó a las seis de la tarde y quedó inmortalizada en una foto de familia como muestra de apoyo a la continuidad de un centro que atraviesa por un momento de inflexión. De Mallorca no se esperaba a ningún político, pero sí de Barcelona, caso de Jordi Martí, líder del PSC; o Ricard Gomà, de ICV, que estuvieron presentes.

Después de la fotografía inicial tomaron la palabra las empleadas del Espai Mallorca que durante catorce años han trabajado para hacer de este centro un lugar de encuentro e intercambio entre artistas de Cataluña y Balears. "La pervivencia del Espai no es una cuestión presupuestaria, es una cuestión de voluntad política", se escuchó. No faltaron las actuaciones sobre el escenario, caso de las ofrecidas por el músico Roger Mas, los poetas Enric Cassasses y Edgar Alemany, o el Cor Jove de l´Orfeó Català.

El acto de ayer fue la culminación a unos meses largos de "incertidumbre y agonía", sobre todo para las cuatro trabajadoras del Espai, que el 30 de octubre tuvieron que vivir un juicio laboral y han sido despedidas con seis nóminas pendientes de cobro.