Bajo el influjo de uno de los grandes maestros del Renacimiento, Miquel Mesquida (Manacor, 1954) nos propone en Aba Art Convent de la Missió una transcripción de lo grotesco, del juego, de la ironía, del equívoco.

Uno de los grandes milagros del arte es como Miguel Ángel Buonarroti consiguió realizar el toque de la mano divina y expresar la idea de omnipresencia con la facilidad y el poder de un simple gesto. La figura del yo-yo, el juguete que siempre vuelve, preside en la capilla la escultura de las manos de la Creación, de ahí el tema de la expulsión del Paraíso, porque conlleva la creación del hombre.

A través de la pintura de Miquel Mesquida vemos personajes con cuerpos distorsionados, algunos con violentos o forzados movimientos, pero de contornos severos, simples y apaciguados. Son un firme argumento para expresar en técnica mixta sobre madera y papel casi veinte de sus cuadros de diferentes tamaños.

Unos libros descubiertos por Marx Ernst en 1920 sobre temas de psicología, antropología y mineralogía fueron la semilla de cientos de collages con contenidos perturbadores. Ernst cortaba, pegaba y descubría un nuevo mundo fascinante que pronto lo hicieron integrarse en el universo surrealista. Esta transgresión narrativa se convirtió en la norma en su obra y en su gran colección de collages a veces violentos, sensuales e inquietantes que quizá tengan origen en traumas de niñez y una vida sentimental agitada. En cualquier caso, estos espectros han servido a muchos artistas, entre ellos a Mesquida a crear otras no menos interesantes, con mezcla de contemporaneidad. Esta percepción de iracundos rostros junto al árbol de la sabiduría, al ojo que todo lo ve, al juguete que siempre vuelve, a la manzana de la discordia, el fruto prohibido, a la serpiente, a Adán y Eva.

La religión se preocupa de Dios; la ética, de la vida del otro como de la propia; pero el arte no se debe a nada, a nada más que a la estética.

Miquel Mesquida

Buonarroti, la genialitat de l´esperit

Aba Art al Convent de la Missió

Carrer de la Missió, 7A (Palma)

Hasta el 3 de diciembre