El anuncio en Medicina o Fisiología abre hoy como cada año la ronda de ganadores de los Nobel, los prestigiosos premios creados por el magnate sueco Alfred Nobel y que distinguen la excelencia intelectual.

Los días siguientes será el turno de los de Física y Química, mientras que el viernes se conocerá el ganador del Nobel de la Paz, y el día 15, el de Economía, el único que el inventor sueco no señaló en su testamento y que desde 1969 otorga la Real Academia de las Ciencias. El de Literatura, siguiendo la tradición de los últimos años, se anunciará el jueves día 11.

Alfred Nobel (1833-1896) legó a su muerte la enorme fortuna que había amasado gracias a sus inventos a una fundación que llevaría su nombre para que distinguiera el genio intelectual en cinco campos, independientemente de la nacionalidad de los ganadores.

Su decisión estuvo fuertemente influenciada por las funestas consecuencias del más famoso de todos sus ingenios: la dinamita.

Problemas con el testamento y la dispersión de sus bienes retrasaron la institución de los premios, hasta que el rey Óscar II de Suecia promulgó en 1901 los estatutos de la Fundación Nobel.

Siguiendo la voluntad de Nobel, el premio de la Paz se otorga y entrega en Oslo y no en Estocolmo, ya que en su época Noruega formaba parte del Reino de Suecia.

Pero el proceso de elección es el mismo en todas las categorías: científicos, académicos y profesores universitarios presentan las candidaturas y los respectivos comités Nobel hacen varias cribas para elegir al ganador o ganadores, hasta tres por premio.

Los galardones pueden quedar desiertos, algo que ha ocurrido en 50 ocasiones, pero desde 1974 no pueden concederse a título póstumo, salvo que el ganador muera en el período transcurrido entre la concesión y la entrega del mismo.

El año pasado se dio la circunstancia de que uno de los tres galardonados en Medicina, el canadiense Ralph M. Steinman, falleció tres días antes de la concesión del premio, aunque la noticia de su muerte no se supo hasta horas después de ser distinguido.

La Fundación Nobel mantuvo su decisión de concederle el galardón al considerar que se había obrado de buena fe y respetando el espíritu de los premios de no distinguir a título póstumo.

Cruz Roja, tres veces ganadora

En más de un siglo de historia ha habido 830 laureados -de ellos solo 44 mujeres, además de 23 organizaciones distinguidas-, aunque algunos han repetido premio.

Nadie lo ha hecho más veces que el Comité Internacional de la Cruz Roja, ganador del de la Paz en 1917, 1944 y 1963, y cuyo fundador, Henry Dunant, también obtuvo ese galardón en 1901.

Solo una persona ha ganado el Nobel en más de una ocasión sin compartirlo: el bioquímico estadounidense Linus Pauling, premiado con el de Química (1954) y el de la Paz (1962).

Curioso es el caso de la familia Curie: Marie ganó el de Física en 1903, compartido con su esposo Pierre y Henri Becquerel, y el de Química en solitario en 1911; Irène Joliot-Curie, su hija, se hizo con el de Química en 1935, junto con su esposo, Fredéric Joliot.

Veintitrés individuos de origen hispano -de ellos siete españoles- han ganado el Nobel, pero ninguno en Economía y Física.

Dos personas han rechazado voluntariamente un premio: el escritor francés Jean Paul Sartre, el de Literatura, en 1964; y el político vietnamita Le Duc Tho, el de la Paz, en 1973.

Y ha habido cuatro casos de rechazo forzado por sus gobiernos, el más conocido, el del escritor Borís Pasternak, obligado en 1958 por las autoridades soviéticas a no aceptar el galardón de Literatura.

Los premios son entregados el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su creador, en una doble ceremonia en Estocolmo y en Oslo.

Todos los galardonados reciben un diploma, una medalla de oro y una dotación económica, que en 2012 ha sido modificada por primera vez en once años, reduciéndola un 20 % de 10 a 8 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares, 928.000 euros), cantidad que se reparte si hay más de un ganador en la misma categoría.

La Fundación Nobel ha justificado esta medida para lograr en los próximos años un rendimiento de su capital ajustado a la inflación, ya que este ha descendido en la última década con respecto a los gastos, y asegurar así la supervivencia del premio.