Si uno pudiera asomarse al interior de las cabezas de las decenas de personas que pasan cada día por su lado, es posible que se encontrara con poco verde y mucha pantalla táctil e iconos digitales. Una prueba irrefutable de que la mayoría de humanos que habitamos en el planeta hemos perdido el contacto con la madre Naturaleza. La cuestión no es baladí, y podríamos decir que es el hilo de Ariadna que deberá seguir el espectador que se enfrente a las piezas de Miquel Alemany.

El primer mensaje que acomete al visitante del Espai Lluc Fluxà -donde se inaugura esta tarde la primera exposición individual del mallorquín- podría resumirse simplificando mucho en la siguiente máxima: "Piensa en verde". Una hilera de once cabezas humanas con un paisaje plantado encima simbolizan la necesidad de que el ser humano "tome conciencia de la naturaleza, de lo que es y de dónde viene para que mejore nuestra convivencia", asevera Alemany, que habla desde la propia experiencia: amén de al arte, se dedica a cultivar tomates de ramallet. "Yo me siento lleno en contacto con la tierra", confiesa.

La factura de las piezas es impecable, no en balde el mallorquín trabajó durante cinco años en el taller de Jaume Plensa. Las cabezas las fabrica a partir de papel prensado y materia orgánica teñida de color verde. Una serie de paisajes mentales que simbolizan una opción de vida en forma de objetos artísticos que suponen armas de resistencia socio-cultural a los estilos de vida más deshumanizados de hoy en día.

El esfuerzo de Alemany por capturar los paisajes es titánico: cual orfebre, encierra en pequeñas jaulas colgantes realizadas en hilos de cobre soldados con estaño pequeñas panorámicas inspiradas en la Serra de Tramuntana. "Instantes para la eternidad", las define Maria de Lluc Fluxà.

Dibujos a grafito (paisajes urbanos de ecos dadaístas) y una instalación con vídeo cierran una muestra que le recuerda al visitante que el hombre es apenas una pequeña parte de la Naturaleza.