Una de las grandes compañías de Alemania, el Ballet de la Ópera de Düsseldorf, cerrará el próximo día 20 en el Auditòrium la XV Temporada de Ballet de Mallorca con un programa atractivo, de estilo neoclásico y con un toque contemporáneo, con piezas muy conocidas de Johann Strauss, como Anna Polka o la marcha Radetzky, y una segunda parte dedicada a Félix Mendelssohn, de quien la Orquestra Simfònica de Balears ´Ciutat de Palma´, fiel a su cita en el último de los conciertos programados, interpretará su Sinfonía Reforma.

Con más de cincuenta años de historia, el Ballet de Düsseldorf, compañía residente del teatro ópera Deutsche Oper am Rhein y del Theater Duisburg, puede alardear de haber conseguido su desarrollo artístico gracias al empuje de grandes coreógrafos como John Cranko, Hans van Manen, Maurice Béjart, Birgit Cullberg o el húngaro Youri Vàmos. Precisamente la última vez que actuó en Palma lo hizo con una de las coreografías más famosas de Vàmos, Carmina Burana, hace tres años, con una puesta en escena que contaba con más de doscientas personas, entre bailarines, orquesta y coro.

Sustituto de Yuri Vàmos

En esta ocasión, el ballet alemán, que ha actuado en casi todos los países de Europa y Asia, llegará capitaneado por Martin Schlapfer, quien sustituyó el año pasado en la dirección a Yuri Vàmos, en el cargo desde 1996. El suizo, que cuenta con el reconocimiento y la aclamación de la comunidad internacional de danza, incluyendo la del Rhine-Palatine, Premio de Arte en el año 2002, siempre ha sido elogiado por la alta musicalidad de su ballet y su afán por no quedarse nunca en la mediocridad. El último de los galardones lo ha obtenido hace solo unos meses, el de Coreógrafo del Año, según la encuesta anual que realiza la revista alemana Tanz, en la que intervienen los más importantes críticos europeos.

El programa del Auditòrium, única actuación en España prevista este año por el Ballet de Düsseldorf, está estructurado en dos partes, en ambos casos firmadas por Schlapfer: la primera, Marcha, Vals, Polca, con música de Strauss y títulos tan recordados como Danubio azul vals, Anna Polka y la Marcha Radetzky; la segunda, con la Sinfonía Reforma de Mendelssohn como protagonista.

El coreógrafo suizo querrá demostrar en Palma sus dotes como conquistador de auditorios, algo que ya logró desde que empezó su trabajo como director del ballet de Düsseldorf, a pesar de tener el difícil papel de hacer olvidar a Vàmos. Formado en St. Gallen (Suiza), bajo las órdenes de Marianne Fuchs, ya apuntaba alto de muy joven, cuando ganó, en 1977, el Premio de Suiza en el Prix de Lausanne. Un año después era contratado por el Ballet de Basilea de Heinz Spoerli, quien le hizo ascender rápidamente como uno de los más famosos bailarines de la compañía. El maestro Peter Appel tendría una gran influencia en su desarrollo artístico y técnico de la danza. En 1990 fundó y dirigió el Ballet y Escuela de Danza en Basilea, para luego ponerse al frente del Ballet de Berna. Entre 1999 y 2009 fue director y coreógrafo principal del Ballet de Mainz, que ya después de sus primeras temporadas disfrutó de una notable reputación internacional y fue considerada como una de las compañías más importantes de Centroeuropa.

La actuación de los 45 bailarines de Düsseldorf pondrá la guinda a una temporada que arrancó en primavera con Sara Baras y su despedida temporal de los escenarios. Luego vino el Grupo Corpo de Brasil, considerado una de las mejores compañías contemporáneas del mundo; continuó con una Gala de estrellas encabezada por Lucía Lacarra, y derivó a la fantasía que siempre supone ver en escena a María Pagés. Precediendo al ballet de Düsseldorf, actuó el Efiman Ballet de San Petersburgo, con el estreno en España del programa Onegin.