El cineasta Javier Rebollo, integrante de "Cineastas contra la enmienda", ha afirmado que, a pesar de su satisfacción, "una vez ganada la batalla ya no es hora de levantar banderas, ahora hay que celebrar toda le Ley de Cine y hacer buenas películas".

Rebollo destacó la importancia de que no haya salido adelante la enmienda presentada por CiU según la cual la nacionalidad del director no tenía que influir a la hora de calificar una película como española, por lo que se abría la puerta a la entrada de directores extracomunitarios, que "evidentemente, dijo- no iban a ser peruanos, sino estadounidenses".

"Nadie puede pensar que una película de Spielberg, rodada en inglés en España, es una película española, porque quien da identidad a una película es su director", afirma Rebollo.

Por otra parte, la Federación de Cines de España (FECE) ha decidido no "hacer declaraciones oficiales" sobre la aprobación hoy de la Ley del Cine, según han afirmado a Efe fuentes de dicha entidad.

"Nuestra posición es la misma que cuando la Ley estaba en el Senado", han añadido las mismas fuentes, que han recordado que en su postura de entonces reclamaban varias reivindicaciones "históricas" del sector, como eran limitar el abuso de las "majors" americanas, compensar expresamente a las salas por la imposición de una cuota de pantalla que regula y condiciona la libertad de empresa de los exhibidores y establecer plazos mínimos de exhibición en sala para proteger al cine en el cine.

Por último, la Unión de Televisiones Comerciales Asociadas (UTECA) ha remitido un comunicado oficial en el que afirma que no apoya la nueva Ley del Cine aprobada definitivamente hoy.

En el mismo, UTECA considera que esta ley "tiene los mismos defectos que la anterior: no está hecha para crear una industria cinematográfica española, sino para otorgar más dinero a los de siempre, vía subvenciones públicas, coeficientes de inversión obligatoria y una nueva fiscalidad para los inversores que será neutra para las televisiones privadas".

Del mismo modo, UTECA lamenta que películas como "El Laberinto del Fauno", del mexicano Guillermo del Toro, coproducida por una televisión privada, no pueda ser considerada española, a pesar de que el capital, los técnicos y la práctica totalidad de los actores sean españoles.