Rafael Moneo hará de una iglesia que proyecta para San Sebastián su obra más abstracta, en la que la modernidad irá unida a la recuperación de dos elementos tradicionales de la arquitectura cristiana: la planta de crucero y la orientación del templo hacia el este, mirando a Roma y Jerusalén.

El arquitecto navarro espera concluir en junio de 2006 el proyecto de ejecución de esta iglesia, que el Obispado de San Sebastián construirá en el nuevo barrio de Riberas de Loiola y cuyo presupuesto rondará los 6 millones de euros.

El presbítero encargado del proceso de la obra, Jesús María Zabaleta, dijo ayer en una rueda de prensa que, aunque costará "mucho dinero", se trata de un templo "barato, de VPO entre comillas", ya que el planteamiento es la "hipersobriedad en los presupuestos y los modos".

Será una iglesia de cemento armado, con paredes raseadas y pintadas de blanco, tanto en el interior como en el exterior, en la que no abundará la iconografía, todo ello acorde con la propuesta conceptual y minimalista con la que Moneo quiere homenajear a las construcciones racionalistas de la capital guipuzcoana.

El arquitecto rendirá homenaje también a dos artistas en los que reconoce una cierta paternidad, los escultores Jorge Oteiza y Eduardo Chillida, cuyo recuerdo quedará en la propia estructura del edificio, en la desocupación del espacio, y en la cruz que dejará pasar la luz cenital.