01 de diciembre de 2014
01.12.2014
Entrevista

Ana Morgade: "´No robéis más´ sería un buen eslogan para aplicar a los políticos"

La tertuliana de ´Zapeando´ aterriza el sábado a las 21 horas en las tablas del Trui Teatre para presentar ´Morgadeces´

01.12.2014 | 01:24
Ana Morgade presenta sus ´morgadeces´.

Ana Morgade

  • Humorista y actriz. La tertuliana de ´Zapeando´ aterriza el sábado a las 21 horas en las tablas del Trui Teatre para presentar ´Morgadeces´, su primer espectáculo en solitario en el que se sumerge en el mundo de la asesoría. "Si en algún momento el humor no me funciona, creo que ser ´coach´ es mi terreno"

En corto

  • Como actriz, ¿por qué le encanta hacer de mala en las series? Porque es mucho más divertido que hacer de buena. Ser buena persona es lo que toca en la vida. Hacer de mala cuando no tiene consecuencias es extremadamente divertido. Un papel de malo es más gratificante.
  • ¿Dónde se siente más cómoda en la televisión o en el teatro? Tengo debilidad por el teatro. Si no me subo a las tablas, las echo de menos. Pero en la televisión también me lo paso genial.
¿Qué propone Morgadeces ?
Una hora y media de espectáculo 100% humor. Es como un 2x1 de un supermercado, con todo lo que hablo en 90 minutos, el espectador tiene la sensación de que ha visto tres.

¿Por qué se lanza sola?
Tenía muchas ganas de enfrentarme a un espectáculo en solitario contra el público sin ningún artificio. Si sale bien podré decir qué alegría y si sale mal, no podré echarle la culpa a nadie porque soy la última responsable. De momento, va muy bien porque la gente sale contenta.

¿Cuál es su mayor despropósito?
Un despropósito me suele pasar a la hora de peinarme porque como estoy sola me tengo que maquillar y peinar. Tengo el pelo muy rebelde y me ha jugado muy malas pasadas a la hora de actuar. Salgo como si hubiera viajado en el interior de un tifón. Además con la humedad de Mallorca, van a ver lo que es el miedo.

¿De dónde surgen estas morgadeces?
Rafael Barceló me ha ayudado a dar forma al espectáculo. Nos preguntamos qué podíamos aportar al mundo y entramos de lleno en la asesoría. Ahora todo el mundo es asesor. Si en algún momento el humor no me funciona, la asesoría es mi terreno. Durante el espectáculo voy tocando diferentes campos de mi asesoría personal.

¿Cómo está el mundo del artista?
Ahora mismo nos queda para septiembre, está como asignatura pendiente. Es complicado sobrevivir y además hay mucha competencia. Por otra parte, es una buena época porque por desgracia en la vida real hay mucho de lo que sacar punta y mucho material. O nos reímos o no paramos de llorar hasta el día del juicio.

¿Con el desfile de políticos hacia la cárcel, la realidad supera a la ficción?
Tendremos que recalificar para poner cárceles porque no vamos a dar abasto. Va a venir la burbuja jurídica, esto es una locura.

¿La política está sustituyendo al humor?
Es que es muy penoso. Ningún bufón ha intentado gobernar pero es una vergüenza que los reyes hagan tantas bufonadas. Es el mundo al revés. Parece mentira pero los cómicos tenemos que ponernos a la altura del panorama porque nos están poniendo el listón altísimo.

¿Como asesora, qué les aconsejaría a los políticos?
No robéis más sería un buen eslogan. Están cogiendo mucho apego a eso de robar. En general es mejor comprar o pedir prestado. Igual es una lección del colegio que se saltaron justamente todos los políticos. Este sería un principio bastante interesante.

¿Ser asesora es una solución infalible?
Somos españoles y lo de criticar se nos da muy bien, lo llevamos de serie. Ahora lo tenemos que hacer cobrando. Yo creo que cualquier español lleva un asesor dentro, lo que pasa es que hasta ahora se nos llamaba criticones.

Entre asesoría y asesoría, el espectador también descubre detalles curiosos de la vida de Ana Morgade.
Es verdad que me descubro un poco y cuento cosas personales verdaderas que me gusta compartir con la gente porque un cómico tiene el deber de ser honesto y ser el primero en hacer el ridículo porque no tiene el derecho de reírse del mundo si no está dispuesto a que el mundo se ría de él.

¿Qué debe tener un monólogo para ser 100% natural?
Debe tener algo genuinamente tuyo. Al margen de la imaginación, debes contar cosas que realmente comprendas y que te hayan pasado en la vida. Los grandes cómicos tienen la virtud de poder hacer de su propia vida, algo que los demás sienten como universal. Creo en la absoluta honestidad del cómico. Por más brillante que sea un texto que no te pertenece, no hay nada más divertido como el humor genuino en el que uno se implica personalmente.

Zapeando celebra su primer año de humor, ironía y descaro en las sobremesas televisivas. ¿El humor ha sido la clave del éxito?
Es verdad que cuando el programa empezó a apostar más por los cómicos, cogió ritmo, creció y salió ganando. El proyecto inicial era hacer una tertulia sobre televisión y ahora intentamos dar un punto de vista divertido y cómico de lo que todos los días se ve por la televisión. El público ha conectado muy bien porque se siente identificado con las críticas que se nos ocurren.

¿Qué es lo mejor y lo peor de la televisión actual?
Lo mejor es que hay más oferta que nunca y esto convierte al espectador en un espectador activo que tiene la oportunidad de elegir lo que quiere ver y lo que no. Lo peor es que el público se olvida de que tiene un mando. No tenemos que perder el criterio y el hecho de que haya muchas cosas no significa que todas nos tengan que gustar. En Zapeando intentamos rescatar las piedras de oro que han quedado en el río y se las presentamos perfectamente emplatadas al espectador.

¿Haberse ganado el respaldo del público os ha llevado a celebrar este primer aniversario por todo lo alto?
Estamos felices porque hemos pasado de que no nos daban un mes a cumplir un año. Así, la victoria se vive especialmente dulce. Durante mucho tiempo hemos vivido cada día como si fuera el último del programa. Era lo que podía pasar. Es maravilloso cuando sientes que la audiencia te respalda y que has dado con una fórmula con la que puedes entrar en las casas. Es un motivo de euforia.

¿Los espectadores acuden a los programas de humor para enterarse de lo que está pasando porque el resto no cuenta la verdad?
Es curioso lo que pasa con programas como Salvados o El intermedio. La gente los ve para enterarse de lo que antes intentaba comprender a través de los informativos. Parece el mundo al revés. Igual que los políticos hacen humor y los humoristas a veces hacen crítica política, hay que plantearse qué ha pasado.

¿Las mujeres van ganando terreno en el mundo del humor?
Afortunadamente el humor va perdiendo género. Es el verdadero mérito. Lo que sería una victoria real es que se dejara de contabilizar cuántas chicas son cómicas. En el momento en que se entienda que el humor es universal y que el humorista también puede serlo, habremos ganado la batalla.

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