16 de agosto de 2014
16.08.2014

Un joven mallorquín sorprende a Hollywood

Johan Erik Lallerstedt ganó el Primer Premio de Cine de la Hotchkiss School de Conneticut

16.08.2014 | 06:30
J. Erik Lallerstedt posa relajado en el Paseo Marítimo de Palma.

Johan Erik Lallerstedt Busquets, mallorquín de 18 años que veranea todos los años en la isla pero que ha residido, por motivos familiares, gran parte de su vida en distintos puntos del globo terráqueo, se graduó recientemente en la Escuela Internacional de Pekín. Fue gracias a esta escuela que pudo presentar un cortometraje al certamen de Cinematográfica, promovido por la Hotchkiss School –ubicada en Conneticut, USA– con el objetivo de desarrollar la creatividad en los jóvenes. Su cortometraje, SOLUS, obtuvo el Primer Premio, otorgado por un jurado compuesto de académicos y profesionales de la industria del cine. El corto premiado tiene una duración de siete minutos y las imágenes que en él se suceden reflejan "los pueblos destrozados y las casas destartaladas de zonas de Pekín, lo que ayudó a dar una sensación pretendida de un posible paisaje tras una tercera Guerra Mundial", declara Lallerstedt.

Gracias a este premio, Relativity Media –productora de películas como Sin Límites o La Red Social– invitó a Johan Erik a un curso de Producción y Dirección de tres semanas en un estudio de Hollywood, Los Ángeles. Allí pudo disfrutar de la calidad de platós en los que se han desarrollado producciones como Avatar, Matrix o el Lobo de Wall Street.

Durante el tiempo que estuvo en Los Ángeles, el mallorquín realizó tres cortos, el tercero, de unos cinco minutos, llamó la atención de los Estudios. "Trata sobre una chica que cuando elimina a una persona de su teléfono móvil, ésta desaparece en la vida real. El argumento es qué harías con ese poder. ¿Lo utilizarías para bien o para mal?", manifiesta Lallerstedt.

El joven cineasta, que ya está en Nueva York cursando sus estudios de Cine en la Universidad de Syracuse, sostiene que "mis historias favoritas son las que preguntan al espectador el ´Y si... ocurriese tal cosa´", es decir, "las que con sus argumentos nos hacen ponernos en situaciones de las que somos ajenos en la vida cotidiana". En referencia al cine español, Lallerstedt manifiesta: "No he tenido oportunidad de estar involucrado en el cine español. No veo muchas películas españolas, he crecido viendo películas americanas de cine negro. Aunque no puedo decir que me gusta un tipo de cine concreto, a mí me gusta el cine, no un tipo de cine". Johan Erik testifica que "empecé a interesarme por el cine gracias a mi abuelo, Jose María Busquets, con el que me pasaba el día en las salas".

El joven define el cine como "el acto de pintar un cuadro. Cuando ruedas con la cámara pintas como un pincel. Cuando editas juntas lo que has pintado y todo ello crea un lienzo en el que los actores a veces también pueden ser tus pinceles". Para luego añadir: "Un buen actor es un buen pincel". El futuro de esta promesa del cine está definido por "un trabajo que no haga que a los cuarenta años quiera llorar. Que te paguen por lo que te gusta es un lujo. Quiero un trabajo que me dé beneficios para poder mantener a una familia en un futuro, creo que aunque sea joven he de tener las perspectivas claras".

Lallerstedt cree que "en esto hay mitad trabajo mitad suerte, por ello aconsejo a aquellos que les interese este mundo que se esfuercen y que no tengan miedo de presentarse a festivales de cine".

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