04 de agosto de 2014
04.08.2014
Selva

Victòria Quingles pone voz a los clásicos de la música catalana

Más de 120 personas acudieron al concierto donde estuvo acompañada del guitarrista Gaspar Àngel Palou

04.08.2014 | 12:05
Victòria Quingles, en un momento de su actuación en Selva

Victòria Quingles ofreció ayer un recital de canciones en catalán en su pueblo natal, Selva. Con tan solo 21 años y una voz imponente, la joven cantante consiguió embelesar a los más de 120 asistentes que acudieron a la plaçeta de Selva para presenciar el concierto. Aunque acostumbra a cantar acompañada de su piano, esta vez fue el guitarrista Gaspar Àngel Palou, quien puso música a las canciones y con quien formó un tándem que el público celebró repetidas veces.

Quingles versionó canciones muy representativas de la música catalana como Paraules d'amor, El pi de Formentor o l'Àguila Negra. Todas ellas tonadas con una larga historia que la propia intérprete se encargó de explicar antes una por una. A las ocho y cuarto empezó el concierto que duró alrededor de una hora y que quisieron terminar con el himno mallorquín, La Balanguera, entonado por por todos los asistentes. Sin embargo, el público en pie y entre aplausos les pidió otra canción y como "no tenemos más preparadas", se decidieron a repetir una de las más exitosas: El pi de Formentor.

Entre sus referentes están artistas tan proliferas como Sílvia Pérez Cruz en quien se inspiró para cantar su Vestida de Nit o Abril 74, esta última perteneciente a Lluís Llach. Es la primera vez que Quingles ofrece todo un recital en catalán ya que hasta ahora lo había hecho en inglés con versiones de clásicos como Hallellujah, Hey Jude o We are the world. La de Selva, que estudia Lenguas Aplicadas en Barcelona, ha ofrecido conciertos no solamente en Selva sino también en Búger, Palma, Pollença o Alcúdia, así como en algunos locales de la Ciudad Condal.

Aunque ha estudiado piano, instrumento que acostumbra a tocar, y ha intentado aprender guitarra, confiesa que como más cómoda se siente es cantando, y así lo demuestra. El atardecer, los acordes de la guitarra y su potente voz sin duda dejaron al público con ganas de más.

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