13 de diciembre de 2013
13.12.2013
Diario de Mallorca
Devuelve la Medalla de Oro y el Ramon llull

"No me quiero sentir cómplice de esta gente que ataca a la cultura catalana"

El galerista mallorquín rechaza la Medalla de Oro que Cort iba a entregarle el próximo día 31 en la Festa de l´Estendard y devuelve al president Bauzá el Premi Ramon Llull de este año por estar en desacuerdo con su política lingüística, cultural y educativa

13.12.2013 | 01:03

La gota que ha colmado el vaso, confiesa Ferran Cano, ha sido la aprobación por parte del Parlament de que los Països Catalans no existen. "Para ser coherente con mi trayectoria, en la que siempre he defendido el catalán y también Barcelona, pues durante 20 años he tenido allí una galería, he decidido renunciar a la Medalla de Oro de la Ciutat y devolver el Premi Ramon Llull que me concedió recientemente el Govern", explica el galerista, quien le comunicó anteayer telefónicamente su decisión "irrevocable" al alcalde Mateo Isern. "Mañana mismo [por hoy] le enviaré una carta razonada de mi voluntad tanto al edil como al president Bauzá", comenta. "Devolver una distinción y no hacer lo mismo con la otra me parecía absurdo", agrega. Por eso las ha rechazado las dos a la vez. "De todos modos, he de reconocer que me cuesta más rehusar la medalla de Palma que el premio del Govern", asegura.

El galerista, recién jubilado, alega a la coherencia vital y personal para decir "no" a estas distinciones. "Todo lo que ha sucedido últimamente con el TIL, su imposición, una manera de actuar muchas veces autoritaria, que recuerda al franquismo, la Ley de Símbolos y ahora la negación de los Països Catalanas me han conducido a tomar esta meditada decisión", sostiene. "Por todos estos motivos, no quiero colaborar con esta gente".

Así, el marchante, que acogió en su espacio de la calle Forn de la Glòria la exposición de las obras de la subasta en beneficio de la caja de resistencia de los docentes en huelga por el TIL, cree necesario recordarles a los políticos cuál es su trayectoria para que comprendan su renuncia. "Desde el principio, en los setenta, en mi galería 4 Gats, siempre hablábamos catalán, aunque estuviera prohibido, y ya sólo por tener el rótulo en mi lengua tuve problemas y pintadas insultantes donde podían leerse palabras tan fuertes como ´asesinos´", evoca Cano. "Nunca debería haber aceptado estas distinciones, entono el mea culpa por haber dicho ´sí´ en su momento", lamenta. En el relato de motivos, no puede dejar de mencionar a su amigo Joan Miró, tan comprometido como estuvo con la cultura y la lengua catalanas. "Me he acordado de él. La presentación oficial del primer Congreso de Cultura Catalana, en el 77, tuvo lugar en 4 Gats. Allí se nombró presidente de honor del acontecimiento a Miró en presencia de Jaume Fuster, Salvador Espriu y Francesc de Borja Moll, los representantes de Valencia, Cataluña y Balears, respectivamente, es decir, de los Països Catalans, por mucho que digan ahora que no existen", afirma. "No podía continuar con un metal en mi casa [se refiere al Llull] otorgado por personas que actúan de manera contraria a mis principios. Yo me considero un catalán de Mallorca", prosigue. "Además, no tengo edad para sentirme mal. No me compensa", concede. "Como ellos son mayoría y están aprovechándose de ello haciendo lo que quieren, creo que las actitudes privadas y personales valen mucho ahora", opina. "Y yo no soy esa mayoría silenciosa. No soy silencioso. No me quiero sentir cómplice o corporativista con esa gente que ataca la cultura catalana, mi cultura", añade.

A Cano se le quiebra la voz cuando recuerda a su abuelo, el exalcalde republicano Emili Darder. "Lo fusilaron gratuitamente e injustamente. Fue un asesinato de la derecha, de los franquistas, de los golpistas. Y precisamente una de las acusaciones que le hicieron es que era catalanista", relata. "Cuando veo que hay gente que ha dado todo lo que tenía, incluso su propia vida, para defender una serie de conceptos como éstos, sé que no quiero tener nada que ver con esta gente que los ataca", apunta.

Amén de causas culturales y lingüísticas, el galerista extiende su desacuerdo a otras políticas del PP. "La subida del IVA al 21% es escandaloso, la gente se va a comprar arte al extranjero. Y tampoco estoy de acuerdo con los recortes en educación, en sanidad o en la asistencia a gente dependiente", remacha.

"Lo que más me ha repugnado es que se hayan atrevido a negar la existencia de los Països Catalans y que nosotros formemos parte de ellos", indica. "Es una aberración cultural tan grande. Veo que no se han enterado aún de quién es Ramon Llull, y me dan un premio que lleva su nombre. El intelectual era hijo de barceloneses y nació en Mallorca cuando Jaume I había conquistado la isla", refiere Cano. "Por todo esto he de rechazar estos premios –reconoce–, sabía que dormiría mal si continuaba conviviendo con ellos. Ahora me encuentro mucho mejor", apunta el galerista, que dio las gracias asimismo a la gente que le había votado para recibir estas distinciones. "Siento mucho si les he decepcionado, pero no podía ir en contra de mí mismo", concluye.

Así las cosas, Ferran Cano no recogerá finalmente el día 31, durante la Festa de l´Estendard, la Medalla de Oro de la ciudad que concede Cort. Institución que respeta la decisión, según el portavoz del equipo de gobierno Julio Martínez. "Queremos, de todos modos, hacer la reflexión de que la medalla que concede el Ayuntamiento es un reconocimiento de toda la ciudadanía", argumenta el también teniente de alcalde.

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