24 de noviembre de 2013
24.11.2013
Obituario

Muere el historiador Miquel Barceló, "uno de los últimos sabios"

El catedrático de Historia Medieval experto en Al-Ándalus falleció ayer a los 74 años en su casa de Portocolom - Familiares y amigos le despedirán mañana en un acto cívico que se celebrará en la Casa de Cultura de Felanitx

24.11.2013 | 06:50
El historiador Miquel Barceló Perelló murió ayer.
Mallorca despertó ayer sin "uno de sus últimos sabios", el historiador Miquel Barceló Perelló. El medievalista murió a los 74 años de edad en su casa de Portocolom víctima del cáncer, enfermedad contra la que luchaba hacía más de treinta años. En los últimos tres meses, la salud del experto en Al-Ándalus se había deteriorado mucho, aseguran sus amistades más cercanas.

Familiares y amigos le despedirán mañana, a partir de las 17.30 horas, en un acto cívico que se celebrará en la Casa de Cultura de su pueblo natal, Felanitx.

Miquel Barceló (1939) estudió en la Universitat de València, donde destacó temprano consiguiendo la atención del historiador Joan Reglà, quien le animó en sus primeras investigaciones sobre la conquista árabe-bereber de Al-Ándalus.

Tras una larga estancia en Estados Unidos, regresó a Barcelona como profesor de la Universitat Autònoma. Desde 1988 era catedrático de Historia Medieval en dicha institución académica. Para la arqueóloga municipal y doctora en Historia con una tesis sobre la Palma musulmana, Magdalena Riera, Barceló "fue el primer renovador en España de la metodología y la manera de estudiar la historia de Al-Ándalus". "Un hecho que tuvo muchas implicaciones; por ejemplo –indica–, la introducción de la arqueología hidráulica, que prácticamente se la inventó él", refirió. "Unas investigaciones que permitieron estudiar las comunidades payesas y conocer cómo funcionaba realmente la sociedad de aquella época", agrega. Los primeros estudios hidráulicos que se hicieron en España, a finales de los setenta y a principios de los ochenta, "tuvieron lugar en Mallorca gracias a él", asegura la historiadora, que colaboró con el catedrático en más de una ocasión. "Miquel Barceló era uno de los grandes", abunda.

Amén de lo apuntado por la arqueóloga, el recién desaparecido medievalista era un experto en el asentamiento territorial de los grupos tribales o clánicos durante la época islámica en la isla: Castellitx, Alaró y Biniforani.

El arqueólogo mallorquín Mateu Riera –su discípulo–, alumno suyo en la UAB, aún recuerda las asombrosas lecciones magistrales que impartía en la universidad. "Para mí fue el gran maestro. Nunca tuve tantas ganas de ir a clase como cuando me tocaba con él", evoca. El también presidente de la Secció d´Arqueologia del Col·legi de Doctors i Llicenciats en Filosofia i Lletres de les Illes Balears conviene con Magdalena Riera que Barceló revolucionó la metodología a la hora de estudiar la España musulmana. "Era la primera vez que se estaban contrastando las fuentes escritas sobre la conquista musulmana con las prospecciones arqueológicas que él realizaba sobre el terreno", relata. "Y lo hizo con su equipo en las excavaciones de los asentamientos de las islas. Luego también realizó estudios en Albacete, Andalucía y Valencia", enumera. "El suyo siempre fue un equipo de investigación que estuvo y está en la vanguardia", asegura.

Barceló fue autor de numerosos libros y textos. Entre ellos, destacan el prólogo al libro de Guillem Rosselló Bordoy Mallorca musulmana; Les aigües cercades. Els qanat(s) de l´Illa de Mallorca (1986); Sobre Mayurca (1984), una antología de sus artículos sobre el pasado islámico de Mallorca; o En las afueras del medievalismo (1988), "un libro que todavía se cita muchísimo; sigue siendo el abc del arqueólogo medievalista", sostiene Riera, que también ha colaborado en diversas ocasiones con el equipo de Barceló tanto en prospecciones en Mallorca como en Eivissa. La última vez fue la codirección junto al fallecido y la también historiadora Helena Kirchner de las excavaciones en la bauma d´en Xoroi en Ferrutx, donde hallaron restos de los sarracenos que huían de Jaume I, en concreto tres llaves de sus casas.

El periodista Andreu Manresa, de su círculo íntimo de amistades, recordó junto al escritor y articulista de este diario, Biel Mesquida, que el historiador, también amigo de Miquel Barceló artista, había escrito un texto para la gran exposición del felanitxer en Aviñón, celebrada en 2010, titulado Miquel Barceló segons Miquel Barceló, "una de las mejores notas biográficas que le habían hecho al pintor según sus propias palabras", indicó Manresa. Asimismo, el medievalista compartía otro proyecto con el artista, de título MB, con escrito propio, otro de Miquel Bauçà y la pintura del felanitxer.

Manresa, que evocó que el fallecido también mantuvo amistad con Maria del Mar Bonet – "fue quien estimuló a la artista a cantar las Cobles de la divisió del Regne de Mallorca"–, comentó que Barceló estaba concluyendo una novela. La literatura no era un terreno extraño para el historiador: ya había publicado con anterioridad dos recopilaciones de narraciones breves, El terme de Manacor y Trenc d´alba. "Tenía madera de escritor. Sus relatos estaban escritos en un catalán muy intenso, muy radical, con toda la parte dialectal muy bien resuelta", defiende Mesquida. "Era muy inteligente, heterodoxo y un gran narrador", observa. "Era otro felanitxer universal y alguien muy singular".

Irónico, con sentido del humor, políglota y aficionado al fútbol, también cultivó la poesía. Publicó en 1958 Així sia. Elegies irremeiables. Y dejó otro poemario inédito. "Fue un protegido de Jaime Gil de Biedma", asegura Manresa, "era el más joven de aquel grupo de la generación del 50". En los últimos tiempos, de aquella grey literaria, sólo mantenía cierto contacto con Juan Marsé. En el campo científico, dejó escrito y sin publicar L´or de Ghana, sobre la llegada de este metal precioso al Mediterráneo a finales del imperio romano hasta la época islámica, un libro o artículo extenso que está a punto de ver la luz.

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