01 de septiembre de 2012
01.09.2012

"Cuando una lengua se politiza, se vuelve un problema"

01.09.2012 | 14:17
-La marcha del obispo de la diócesis de Mallorca, Jesús Murgui, creó un gran revuelo en la sociedad mallorquina y fue criticado por su hermetismo ¿Qué opinión le merece?
He estado lejos de Mallorca y me estoy enterando ahora de su marcha. Lo cual lamento mucho.

-Otro de los temas que está de actualidad en Baleares es la segregación en las aulas por sexo usted, como profesora, ¿qué opina? ¿Es mejor que las aulas sean mixtas o que los alumnos sean todos del mismo sexo?
Eso, por mi experiencia, depende de las edades. He comprobado que las niñas suelen madurar intelectualmente antes que los niños, aunque hay excepciones. En algunas edades el que estén juntos retrasa el avance pedagógico. Sin embargo, en otras edades se complementan y se ayudan. Hay edades en las que ellos mismos no quieren ponerse juntos (niños y niñas) en los grupos de trabajo del aula. Otras edades en que se distraen mutuamente porque ya están en la edad del pavo. A mí personalmente me gustan las aulas mixtas, pero reconozco sus dificultades. No obstante, lo más importante de este debate es que se pueda respetar la libertad de elección de los padres al tipo de educación que quieran dar a sus hijos.

-¿Cómo ve el panorama educativo en Baleares? ¿Ha visto reducido el número de alumnos de un año a otro por el pago de las matrículas de la universidad?
Sí que se han reducido las matrículas, al menos en el CESAG. Y a todos nos preocupa esto. Sería cómodo hacer presupuestos con números reducidos de alumnos y profesores, pero no es nuestra forma de pensar ni de actuar. Intentamos no tener que despedir profesores, ni que alumnos interesados en formarse con nosotros tengan que dejar los estudios por problemas económicos. Esto nos obliga a hacer sacrificios y a usar la creatividad más que nunca.

-¿Cómo está viviendo toda la polémica que hay con el catalán?
Pienso que cuando una lengua se politiza, se vuelve un problema. La riqueza de la diversidad debe cuidarse. Pero también la libertad personal para hablar una lengua. El equilibrio entre estos dos aspectos es muy difícil legislarlo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

¡Síguenos en las redes!