18 de junio de 2012
18.06.2012

Un disco para comérselo

En otoño se publicará la primera entrega de un ambicioso proyecto, un disco en el que participan, entre otros, Maika Makovski, Pau Debon, Tomeu Penya y Joan Bibiloni, y con el que se ensalza la cocina autóctona

18.06.2012 | 08:30
Pau y Pere, hijos de Juanjo Tur, pusieron los coros de la ´cançó des trampó´.
­Conquistar al público adulto a través de los más pequeños es una de las virtudes de las que pueden presumir Joan Bibiloni y su equipo de Satie Produccions. Lo lograron con aquel volumen de 56 canciones originales, cada una de ellas inspiradas en una rondalla e interpretadas por una gran parte de los músicos de Balears, y están dispuestos a repetirlo con Nyam-Nyam, un ambicioso proyecto que incluye un disco, un libro de cocina, una serie de televisión y la producción de un musical centrados en un tema común: los alimentos de nuestra tierra y los de temporada.
El disco ya está listo y se servirá al oyente una vez concluido el verano. Cada canción, once en total, ha inspirado un plato, cuyos alimentos, en todos los casos, forman parte de la dieta mediterránea, patrimonio inmaterial de la humanidad. Las propuestas gastronómicas van incluidas en el CD, a través de unos cuidados dibujos firmados por Pere Bonet, y se ha contado con el asesoramiento de cocineros de renombre y técnicos en cocina y alimentación como Antoni Tugores, Aina Burgos, Miquel March, Antoni Pinya y otros. La mayoría de las canciones han sido compuestas por Joan Bibiloni, salvo dos, creadas por Miquel Mariano.
"Hi ha pagesos, pescadors, ramaders, són molts, són molts!!... que treballen dia a dia, perquè arribi a ca nostra aquest producte local, perquè tenguem taula parada per quan noltros tenguem fam", cantan de modo colectivo Tomeu Penya, Roger Pascual, Pau Debon (cantante de Antònia Font), Tiu, Joan Bibiloni y Victor Uris en el tema que abre el disco, Nyam-Nyam, un reggae a lo Bob Marley con una cuidada instrumentación.
La coca bamba es uno de los dulces protagonistas del álbum, un plato que en Mallorca se come con el turrón en Navidad mientras que en Menorca lo hacen durantes las festes majors. El encargado de ensalzar su sabor es el menorquín Miquel Mariano, quien lo hace con un ritmo muy a La bamba.
La rumba es el estilo elegido para Tombet Tomeuet, la cançó des tombet, tema que hace suyo
Tomeu Penya, arropado a la voz por un flamenco como Kiki Maya.
Pensada para que la interpreten los alumnos con su maestro, porque uno de los objetivos del disco es instalarse en los centros educativos de Balears, fue concebida Dolçet, dolçets, en la línea de Simon and Garfunkel, con el manacorí Roger Pasqual en el papel de vocalista y con unos divertidos Pau Debon y Tomeu Penya metidos a raperos.
En un trabajo sobre la cocina mallorquina no podía faltar el trampó, y éste lo sirve Joan Bibiloni, acompañado a los coros por las hijas de Kiki Maya, una canción cuyos dibujos representan el esperado fin de curso que siempre es celebrado por los más pequeños, en este caso con un bon berenar, el mismo que puede verse en la ilustración de la izquierda.
Una de las delicias del disco es escuchar a una de las voces más talentosas del panorama indie, Maika Makovski, quien sorprende cantando en catalán en Figues, acostumbrada que tiene a sus fans a hacerlo en inglés. "No me costó nada convencerla", confiesa Bibiloni, y eso que la princesa del underground patrio estaba cembarcada en un proyecto de altura cuando se lo propusieron, la representación de Desaparecer, el espectáculo sobre Edgar Allan Poe que interpretó con el actor Juan Echanove.
Los niños no podían faltar en este proyecto, y algunos, como Pere Tur, de siete años, hijo del músico Juanjo Tur, cantan su canción (Trectrequetrequetrec). También tiene la suya propia la actriz Cati Solivellas, un twist muy a la familia Monster, Plou i fa sol. La más infantil la entona Mariano (La vaca i el formatge) y la más comercial, Tiu (un ska llamado Pica que te pica).
"Hemos perdido el valor que supone compartir mesa, porque una buena comida siempre hermana a los comensales. Este disco defiende esa tradición", comenta Joan Bibiloni, un devoto de la buena cocina, como indica el apodo que le pusieron sus amistades cuando residía en Llucalcari: ´Llucalcurry´.
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