01 de septiembre de 2011
01.09.2011

La subvención de Turismo a festivales musicales se reduce a 60.000 euros

Han superado la convocatoria el Festival de Chopin y el Curso Internacional de Piano, ambos de Valldemossa, el festival de Música Clásica del Port de Sóller y la Temporada de Arts Escèniques i Musicals de Mallorca, en Artà - Fuera, los festivales de Pollença y sa Pobla y la Temporada de Ballet, entre otros

01.09.2011 | 08:30
Kenny Garrett y su cuarteto actuaron este pasado mes de agosto en el festival de sa Pobla.
El culebrón del verano, culturalmente hablando, ha llegado a su fin, aunque para muchos la pesadilla no haya hecho más que comenzar. La conselleria de Turismo hizo oficial ayer la resolución del concurso público de ayudas para la organización de festivales y ciclos de artes escénicas y, tal y como se presumía, eventos tan importantes como el festival de Pollença o el Jazz sa Pobla se quedan fuera. "Hemos hecho un esfuerzo económico por responsabilidad porque ni siquiera disponemos del dinero que se va a otorgar finalmente", subrayó ayer a este periódico Jaime Martínez, director general de Turismo.
Y es que, de la partida aprobada por el anterior equipo de Gobierno -que ascendía a 600.000 euros-, finalmente se destinará en subvenciones una décima parte, 60.000 euros que se repartirán entre el Festival de Chopin (20.000 euros) y el Concurso Internacional de Piano (12.000), ambos de Valldemossa, la Temporada de Arts Escèniques i Musicals de Mallorcay que se celebra en Artà (29.000) y el Festival de Música Clásica del Port de Sóller (2.700). "Ha sido una decisión meramente técnica. Son los únicos que han superado los requisitos mínimos y que han obtenido los 30 puntos exigidos. Lo que hay que preguntarse es por qué los demás no. Y eso no es culpa nuestra, sino de cómo estaban redactadas las bases", explica un Martínez que descarga toda la responsabilidad sobre la anterior consellera Joana Barceló. "Fue su equipo quién materializó el concurso y quién, además, prometió repartir ese dinero. ¿Cómo iban a hacerlo si no hay nada en la caja?", se pregunta el director general.
Así las cosas, ciclos tan longevos y con gran aceptación cultural como la Temporada de Ballet de Mallorca, con dieciséis años de historia y que se ha visto obligada a suspender su última edición por falta de ayudas, o el Jazz Voyeur, que prepara ya su octava edición, no recibirán nada de lo prometido. "Hay que cambiar el chip y buscar nuevas vías de financiación. Lo que no podemos es dejar de organizar conciertos. Será cuestión de ser más creativos", cuenta un resignado Roberto Menéndez, responsable junto a Gerardo Cañellas, del ciclo de jazz. "Lo que no me explico es como en un mes, los ciclos afortunados han podido superar algunos requisitos, como el de lograr convenios con touroperadores. Hay algo que no cuadra", apunta Pep Crespí, organizador del Festival de sa Pobla.
Aún confiaba Tomeu Cifre, alcalde de Pollença (PP), en recibir algún pellizco para el festival de su municipio que en esta pasada edición trajo a la isla a artistas de la talla de Noa o José Mercé. "El pliego de condiciones estaba muy mal. Ni vistiendo mucho el expediente hubiéramos alcanzado el mínimo", reconoce. "Nos hubiera gustado un poco más de sinceridad porque se nos dijo que había voluntad de darnos la subvención. Si ya sabían que no iba a ser posible podían habérnoslo comunicado y así hubiéramos planteado el ciclo de otra manera", añade.
Esperaba Cifre que, de la partida restante, Turismo destinara algo a los eventos ya realizados que se habían quedado fuera. "Ya nos gustaría, pero no tenemos ni los 540.000 que se suponen que sobra ni los 60.000 otorgados. En caja hay un déficit que ronda los 12 millones de euros", puntualiza Martínez. "Nunca hubiéramos convocado un concurso sin contar con la aprobación de la comisión de presupuesto. Ese dinero está, si no lo quieren utilizar, que lo digan, pero que no nos acusen a nosotros", responde una enfadada Joana Barceló que lamenta que el actual ejecutivo eluda responsabilidades. "El culebrón ha sido tal porque no han tenido el valor de convocar un nuevo concurso. Podían haber declarado desierto este y abrir una nueva convocatoria urgente con nuevas bases", concluye.
El futuro, que se vislumbra negro, pasa ahora por lograr acuerdos con patrocinadores. Según el director general de Turismo, en los próximos meses se reunirán Govern, Consell, ayuntamientos y otras instituciones y empresas privad para tratar de establecer nuevos criterios y preparar futuras convocatorias. "Queremos mostrar nuestra solidaridad con todos los festivales de la isla pero tal y como están las cosas, hay conceptos que no son asumibles".
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