02 de julio de 2010
02.07.2010
Música

El juicio por la celda de Chopin, pendiente de un dibujo de Sand

La parte demandante pidió en su conclusión que el piano de la celda 2 sea retirado de allí, mientras que la demandada solicitó la desestimación al apreciar "temeridad"

02.07.2010 | 08:30
La segunda sesión se celebró ayer en Sa Gerreria.

El juicio que trata de decidir en qué celda habitaron Frédéric Chopin y George Sand y qué piano tocó el músico polaco durante su estancia en Valldemossa en el invierno de 1838-39 está pendiente de la admisión o no de una diligencia solicitada por la sociedad demandante, Quetglas Tous S.L., propietaria de la celda 4, basada en una ampliación de la pericial judicial para que se emita un dictamen sobre el dibujo La Celda que pintó Maurice Sand desde una de las habitaciones de la Cartoixa. La jueza Catalina Munar se pronunciará al respecto en los próximos días.
Los propietarios de la celda 4 han demandado a los de la 2 por "publicidad ilícita" al entender que "engañan" a los visitantes mostrando un espacio que no es en el que residieron Chopin y Sand y un piano que nunca fue tocado por el genial compositor. En su alegato final, los letrados José María Fiol y Juan José Miró, representantes de la parte demandante, defendieron la tesis de que Sand alquiló una sola celda –la que hoy está numerada como 4– y que las periciales realizadas a partir de una serie de dibujos pintados por Maurice y George Sand muestran que es "imposible" que fueran realizados desde la estancia 2.
Los citados abogados también afirmaron que el piano Oliver y Suau expuesto en la celda 2 nunca pudo ser tocado por Chopin ya que en 1838 éste no estaba construido. Para ello se apoyaron en las periciales que se dieron a conocer el pasado martes.
Así las cosas, la parte demandante pidió a la jueza que se retire toda publicidad que haga referencia a la estancia de Chopin y Sand en la celda 2 y que el piano de ésta sea retirado de la misma ya que es "falso" que sea el conocido con el nombre de "pobre piano mallorquín" al que se refiere George Sand en su libro Un invierno en Mallorca.
Por su parte, el abogado Miguel Ángel Morey, representante de los dueños de la habitación 2, los hermanos Capllonch, Rosa y Jaime, señaló que el concepto de publicidad "siempre está relacionado con una actividad económica" al tiempo que precisó que ni la celda 2 ni la 4 venden entradas, por lo que los clientes de la Cartoixa pueden visitar todas las dependencias y "no hay perjuicio económico diga lo que se diga respecto de las celdas".
Morey fundamentó parte de su conclusión en las votaciones hechas en 1935 por los miembros de la Comisión de Monumentos Históricos –"no hubo ningún voto a favor de la teoría de que Chopin habitara la celda 4"– y también alegó que Maurice "solo era un niño de quince años que se entretenía haciendo dibujitos" cuando realizó La Celda, por lo que se opuso "de forma rotunda" a la diligencia solicitada.
El letrado impugnó el informe de Olivier Fadini por "falso", acusándole de no haberlo redactado él, y pidió la desestimación de la demanda al apreciar temeridad.

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