07 de diciembre de 2009
07.12.2009
crítica / arte

Un rastro de realidad

06.12.2009 | 21:51
Un rastro de realidad
Artista: Roland Fischer.
Obra reciente.
Galería Maior
Can Sales, 10, Palma.

Roland Fischer (Múnich, 1958) ha ido desplegando a lo largo de su dilatada carrera un recorrido fotográfico que incluye obras con una clara intención escenográfica. Es ya conocida su serie de perspectivas arquitectónicas distorsionadas que permiten al espectador cuestionar la auténtica esencia humana a través de fragmentos no-reales. Así pudo verse también en la última edición de Diario de Mallorca Art Report ya que Fischer fue uno de los cinco artistas seleccionados.
Estas diez fotografías que expone en la Galería Maior corresponden también a su serie arquitectónica donde el artista logra hacer de sus cuadros obras casi tridimensionales por la superposición de planos, los distintos matices, la luz, los colores y las formas, convirtiendo simples fachadas en abstracciones figurativas. Le Corbusier, Calatrava, Niemeyer€, arquitectos admirados y constructores de edificios, símbolo emblemático del poder. Su dispersión de formas quizá nos lleve por otros ámbitos del pensamiento.
Las geometrías y los colores inventados con matices tecnológicos me evocan la abstracción y el esquematismo de uno de los creadores más influyentes del siglo XX: Piet Mondrian. Ante estas obras uno también puede sentir la meditación que estimula este austero juego de geometrías. El equilibrio entre lo que es ciencia y lo que es arte está muy cerca de aquel "inconsciente óptico" definido por Walter Benjamin.
En casi todas las culturas se ha fijado el color como un estado útil para representar el mundo. En los primeros años del primer milenio el contraste entre la claridad y la oscuridad resultaba más fascinante que no la vivencia cromática de los objetos. Sólo cuando apareció Newton y los modernos, el color pasó a convertirse en un efecto de luz sobre la retina de un intangible significado para la visión humana.
Nos encontramos, en palabras de Gaston Bachelard, ante una auténtica poética del espacio del hombre contemporáneo, que contempla el exterior y el interior, lo espiritual y lo material. Y es que, en definitiva, casa, recinto, lugar, espacio, cuerpo€, todo se limita a una sola dimensión.

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