30 de octubre de 2009
30.10.2009
Instituciones

Mascaró deja Cultura para reforzar como portavoz la posición del Bloc en el Consell

La diputada insular dimite como vicepresidenta y consellera de la institución, cargos que serán asumidos por Miquel Rosselló, de EU, y el actual alcalde de Petra, del PSM

30.10.2009 | 00:22
Joana Lluïsa Mascaró abandona la vicepresidencia y el área de Cultura del Consell.
Joana Lluïsa Mascaró presentó ayer su dimisión como vicepresidenta y consellera de Cultura del Consell de Mallorca para centrarse en su tarea de portavoz del Bloc y reforzar así la posición del partido hasta el final de la legislatura, explicó a este diario.
Miquel Rosselló, de Esquerra Unida, asumirá el cargo de vicepresidente, mientras que Joan Font, del PSM, actual alcalde de Petra, será el nuevo conseller insular de Cultura.
Joan Font Massot estuvo imputado por un presunto delito mediambiental en el caso Son Roca. No obstante, a instancia de parte se dictó un auto de archivo y sobreseimiento del caso, que ha sido recurrido. El proceso se puso en marcha cuando un particular denunció al alcalde por permitir una construcción en un Área Natural de Especial Interés.
Joana Lluïsa Mascaró aseguró que la decisión que ayer hizo pública estaba tomada desde hace un año y consensuada con el portavoz del Bloc y compañero del PSM, Biel Barceló. "Quizá haya sido un error retrasarla tanto", reconoció. "Pero nuestra idea en todas las instituciones en las que tenemos responsabilidades de Gobierno es que los cargos de gestión no coincidan con los políticos", aclaró. "En el Consell habíamos hecho una excepción y el tiempo fue pasando sin que nos decidieramos, seguramente para que el cambio no fuera interpretado en contra de nuestros socios de Gobierno", señaló. Precisamente, la diputada nacionalista comentó como un argumento a favor del cambio la presión a la que estaba sometida por concentrar en su persona los cargos de vicepresidenta, consellera de Cultura y portavoz del Bloc en el Consell.
"En ocasiones tenía que ausentarme de reuniones políticas del Consell para participar en asuntos de gestión cultural o asistir a alguna presentación. Y ya no tengo 20 años, tengo 50", señaló. "Por eso digo que se trata de un cambio que entra dentro de la normalidad".
Mascaró negó que en su salida del área de Cultura haya influido el anunciado recorte presupuestario de los dos próximos años o a que los proyectos más importantes de la legislatura ya estén en marcha y sólo reste aguardar su finalización.
"No tiene nada que ver con el recorte presupuestario", aseguró. "Y por otra parte, es verdad que los principales proyectos del área de Cultura ya se han puesto en marcha, como el Centre Internacional de Fotografía Toni Catany, del que acabamos de firmar la aportación del Govern, la restauración del Castell de Alaró o la inminente firma del convenio de recuperación del Castell de Santueri, pero ni mucho menos están todos los proyectos finalizados, queda mucho trabajo por hacer", defendió. "Sin ir más lejos, en el caso del Centre Internacional Toni Catany tenemos que crear la fundación que le dé sustento jurídico, implicar al Ayuntamiento de Llucmajor y también al Estado, en lo que esperamos contar con la ayuda del Govern", comentó.
La dimisión de Mascaró ha coincidido en el tiempo con una nueva denuncia del Partido Popular sobre la gestión del Teatre Principal, gestión que el portavoz del partido en el Consell, Jaume Font, tildó el miércoles de "nefasta", al tiempo que cifró en un millón cuatrocientos mil euros el déficit del espacio escénico. Font señaló ayer que la dimisión de Mascaró evidencia que el equipo de Gobierno del Consell está "erosionado" y que la "sutura" que el PSIB, UM y Bloc pusieron en la madrugada del pasado 15 de octubre para reeditar el pacto está rota". El portavoz conservador auguró que la dimisión de Mascaró "es una de las tantas que habrá" en las próximas semanas.
Como consellera de Cultura, Mascaró impulsó la red de casas museos, sumando a la de Llorenç Villalonga, en Binissalem, la del Pare Ginart, en Sant Joan, y diseñando un proyecto para convertir la de Blai Bonet en centro de documentación y residencia de escritores. Defendió la titularidad estatal del Castell de Alaró y emprendió la rehabilitación. Llegó a un acuerdo con los propietarios del Castell de Santueri para suscribir un convenio de recuperación de la fortificación y finalizó un proyecto para que cada año la capilla de La Misericòrdia acoja una iniciativa artística elegida tras un concurso público.
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