30 de abril de 2008
30.04.2008
arquitectura

El arquitecto mallorquín Jaime Coll construirá una villa en Mongolia

30.04.2008 | 02:00

Es uno de los cien seleccionados de todo el mundo por Herzog & Meuron para construir en la emergente ciudad de Ordos, en un proyecto comisariado por el artista Ai Weiwei

Lo que pareció una "broma", un correo electrónico remitido al estudio de los arquitectos Jaime Coll y Judith Leclerc procedente de Mongolia, ha concluido siendo uno de los proyectos internacionales de mayor calado en la trayectoria de este equipo integrado por un arquitecto mallorquín y una arquitecta canadiense. Han sido seleccionados entre otros noventa y nueve equipos "emergentes" por el prestigioso despacho de los arquitectos suizos Herzog & Meuron para construir una villa en la estepa de Mongolia. Concretamente en la ciudad de Ordos, una urbe levantada cincuenta años atrás y que ya cuenta con una población de 250.000 habitantes gracias a un alto nivel económico alcanzado por su producción de carbón, gas natural y cachemira. El artista chino Ai Weiwei, autor a la vez junto a Herzog&Meuron del estadio olímpico de China, denominado El Nido de Pájaros, y aclamado por sus intervenciones en la pasada Documenta de Kassel, actúa de comisario en este proyecto de "ciudad futurista".
De los cien arquitectos elegidos, de España, además del equipo Coll-Leclerc, se han seleccionado otros dos, casualmente radicados también en Barcelona. Se trata de Barozzi&Veiga y Lluís Ortega.
La propuesta es elevar una ciudad en un territorio despoblado en la estepa de Mongolia, en un barrio de la ciudad creada cincuenta años atrás de Ordos, donde se halla el mausoleo levantado en honor de Genghis Khan, ya que se cree que nació ahí. Es un territorio autónomo perteneciente a China.
El magnate chino Cai Jiang tiene la idea de "invertir en cultura" -es uno de los grandes coleccionistas en arte contemporáneo de esta China que coquetea con el capitalismo pese a su férreo régimen comunista. Por ello, alberga esta iniciativa de crear en este barrio de Ordos, además de residencias para familia tipo -es decir, un matrimonio y un hijo-, estructuras culturales como museos, galerías de arte y centros culturales.
A cada arquitecto se le asigna una parcela de 1.000 metros cuadrados como mínimo -al arquitecto mallorquín le corresponde el doble- y en el pliego de condiciones no pueden superar el 35 por cien de ocupación del terreno. En el caso de Coll-Leclerc la ecuación es sencilla. Su parcela de 2.000 metros cuadrados tendrá una huella de 750 metros.
En atención a que el curator del proyecto Weiwei es un artista conceptual, ha propuesto trabajar sobre la base de 100x100x1000, es decir, cien arquitectos, cien días y mil metros. La premura es obvia. A finales de mayo se prevé la conclusión del proyecto y el definitivo se hará en China. El ejecutivo lo volverán a dibujar los técnicos y arquitectos chinos conforme a las instrucciones de cada equipo seleccionado. Todo estará concluido en seis meses. Se inició en marzo.

La huella Yurt

Los arquitectos Jaime Coll Judith Leclerc presentaron un anteproyecto de una villa elevada que está siendo revisada. Al final la casa se asentará en el suelo. "Tuvimos en cuenta las yurt, o tiendas mongolas que usan los pueblos nómadas en un desierto que nos recuerda a las Bárdenas de Zaragoza, sólo que con temperaturas más bajas. Nos pidieron que los costes no fuesen muy altos y que nos sirviéramos del ladrillo y desecháramos el hierro", señala Jaime Coll.
Han propuesto "agrupar en una sola planta de 600 metros cuadrados, todos los usos que hace del espacio habitable la familia, para dar la impresión de estar bajo la lona de una tienda, que propicia un espacio diáfano", añade. Se busca la identidad del lugar: "Querían que preserváramos el hecho de que no hay referencias porque el espacio puede servir para cualquier cosa".

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