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Qué es la sarna noruega, la variante más contagiosa que ha provocado un brote en un hospital español

La sarna costrosa, conocida como sarna noruega, es una forma grave de escabiosis que puede propagarse con facilidad en hospitales, residencias y entornos de convivencia estrecha

El brote de sarna noruega se ha producido en un hospital de Galicia

El brote de sarna noruega se ha producido en un hospital de Galicia / Alina Rodríguez

Palma

La sarna noruega, también llamada sarna costrosa, ha vuelto a situarse en el foco sanitario tras la detección de un brote en el Hospital Provincial de Conxo, en Santiago de Compostela, que se originó a partir de un paciente ingresado por otra patología. Según las últimas informaciones publicadas, el brote ha afectado a varios trabajadores sanitarios y mantiene bajo vigilancia a profesionales de la planta afectada.

Aunque su nombre puede resultar llamativo, la sarna noruega no es una enfermedad distinta a la sarna común, sino una forma mucho más intensa, contagiosa y potencialmente grave de la escabiosis. Está causada por el mismo ácaro, Sarcoptes scabiei, un parásito microscópico que se introduce en la piel y deposita huevos, provocando lesiones y picor.

Qué es la sarna noruega

La Organización Mundial de la Salud explica que la mayoría de personas con sarna suelen tener entre 10 y 15 ácaros en la piel. En cambio, en la sarna costrosa o noruega, especialmente en personas inmunodeprimidas, la infestación puede alcanzar miles o incluso millones de ácaros, con lesiones escamosas y costrosas que a veces aparecen con poco o ningún picor.

Esta forma grave suele afectar con más frecuencia a personas con el sistema inmunitario debilitado, personas mayores, pacientes con determinadas enfermedades neurológicas o personas dependientes. Precisamente por esa alta carga de ácaros, la sarna noruega se considera mucho más contagiosa que la sarna común.

Cómo se contagia la sarna

La sarna se transmite principalmente por contacto directo y prolongado piel con piel con una persona infestada. También puede transmitirse, aunque con menor frecuencia, mediante objetos contaminados como ropa, sábanas o toallas. El Ministerio de Sanidad recuerda que el riesgo de contagio aumenta cuanto mayor es el grado de infestación, por lo que es más alto en los casos de sarna costrosa.

Los síntomas no siempre aparecen de inmediato. Pueden tardar entre cuatro y seis semanas tras la infestación, lo que complica la detección temprana y favorece la propagación en espacios donde hay contacto estrecho, como hogares, centros educativos, hospitales o residencias.

Imagen de los efectos que puede llegar a terne la sarna noruega

Imagen de los efectos que puede llegar a terne la sarna noruega / Wikipedia

Cuáles son los síntomas

En la sarna común, el síntoma más típico es el picor intenso, a menudo más fuerte por la noche, junto con erupciones, pequeños bultos, vesículas o surcos en la piel. Las zonas más habituales son los dedos, muñecas, brazos, cintura, piernas y genitales.

En la sarna noruega, en cambio, pueden aparecer placas gruesas, descamativas o con costras, especialmente en manos, pies, uñas, cuero cabelludo o zonas extensas del cuerpo. Una de sus particularidades es que puede producir menos picor del esperado, lo que retrasa el diagnóstico.

Casos vigentes en España

El brote reciente más relevante es el del Hospital Provincial de Conxo, en Galicia. La Voz de Galicia informó de un brote de sarna noruega originado tras el ingreso de un paciente, con una veintena de trabajadores con síntomas y varios contagios confirmados entre el personal sanitario.

Además, en Galicia también se ha notificado estos días un brote de sarna común en una residencia de Oleiros, con 12 casos confirmados entre residentes y trabajadores, aunque este episodio no se ha descrito como sarna noruega.

¿Hay casos en Baleares?

Con la información pública disponible, no consta un brote vigente de sarna noruega en Baleares. Sí hay registros de brotes de sarna común o escabiosis en las Islas.

El último boletín epidemiológico consultado de la Direcció General de Salut Pública de Balears recoge, en las semanas 7 y 8 de 2026, un brote en estudio de sarna en un centro educativo de Binissalem, con dos casos. El mismo documento recuerda que la sarna no es una enfermedad de declaración obligatoria, por lo que Salud Pública realiza seguimiento de los brotes epidémicos, no de todos los casos individuales.

Ese informe autonómico también señala que en Baleares se notificaron 28 brotes de sarna en 2024, con 162 casos, y 39 brotes en 2025, con 191 casos. En Mallorca se pasó de 22 brotes en 2024 a 31 en 2025.

Sí que hay constancia de un brote de sarna noruega en la residencia de la Llar d'Ancians de Palma en 2018.

La sarna aumenta en España

El aumento no es exclusivo de Baleares. Un estudio liderado por el Instituto de Salud Carlos III ha confirmado un incremento muy significativo de la sarna en España. Según el Centro Nacional de Epidemiología, la incidencia anual en consultas de Atención Primaria pasó de 131 casos por millón de habitantes en 2011 a más de 6.300 casos por millón en 2023.

El propio Ministerio de Sanidad recoge que en España hay un aumento de la incidencia en los últimos años.

Qué hacer si hay un caso en casa

El tratamiento debe indicarlo un profesional sanitario. En general, no basta con tratar solo a la persona diagnosticada: los protocolos recomiendan tratar también a convivientes y contactos estrechos, aunque no tengan síntomas, para cortar la cadena de transmisión.

El IB-Salut aconseja que paciente y convivientes cumplan el tratamiento al mismo tiempo y lo antes posible, además de realizar una limpieza estricta de ropa, sábanas, toallas, sofás, tapicerías u objetos que hayan estado en contacto con la piel. La ropa debe lavarse a 60 grados o guardarse en una bolsa de plástico cerrada durante siete días.

No está relacionada necesariamente con falta de higiene

Uno de los errores más frecuentes es asociar la sarna únicamente a falta de higiene. La escabiosis puede afectar a personas de cualquier edad y condición social. Su transmisión depende sobre todo del contacto estrecho y prolongado, por eso los brotes son más habituales en entornos donde muchas personas conviven o comparten espacios de forma continuada.

La clave, según las autoridades sanitarias, es diagnosticar pronto, tratar a los contactos y aplicar medidas de limpieza y aislamiento temporal para evitar nuevos contagios.

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