Fútbol | Segunda División
El Mallorca y una victoria para empezar a crecer
El triunfo ante el Valladolid refuerza el trabajo de Luis García y permite al conjunto bermellón seguir evolucionando desde una posición más cómoda, con aspectos del juego todavía por pulir

Los jugadores del Mallorca celebran el gol de Pablo Torre ante el Valladolid. / GUILLEM BOSCH
El Mallorca tiene mucho por mejorar, pero solo faltaría que a 15 de agosto no tuviera que hacerlo. El conjunto bermellón consiguió una victoria solvente ante el Valladolid, sin jugar de manera brillante, pero que afianza todo lo que se ha ido trabajando durante la pretemporada. Los de Luis García se mostraron claramente superiores al Valladolid en prácticamente todo el partido salvo en algún pequeño tramo y en ningún momento dio la sensación de que los tres puntos pudieran escaparse. No fue una actuación perfecta, pero sí suficiente para comenzar el campeonato con buenas sensaciones.
La importancia de empezar ganando tras haber descendido de Primera es especialmente relevante. Cabe recordar que, en las dos últimas veces que el Mallorca había bajado, perdió después en su debut en la categoría de plata (4-0 vs. Sabadell en la 2013/14 y 0-1 vs Rayo Vallecano en la 2020/21). No haber logrado el triunfo ante los vallisoletanos hubiese despertado un mar de dudas, y el haberlo hecho mantiene intactas las ilusiones de todos los mallorquinistas. Además, permite que el equipo pueda trabajar en sus aspectos pendientes desde una posición mucho más cómoda.
Es por ello que Luis García le dio «mucho valor» a la victoria. El técnico fue autocrítico y reconoció que su equipo todavía tiene muchas cosas que pulir, especialmente en lo que se vio en la primera parte, en la que los suyos estuvieron poco fluidos y con demasiadas pérdidas. No obstante, los bermellones consiguieron rehacerse en el segundo tiempo, especialmente tras el gol de Pablo Torre, que desatascó todo. Los jugadores se quitaron una losa de encima y empezaron a circular la pelota «con más pausa y más calma», tal y como destacó el entrenador asturiano. El gol, además, llegó en un momento clave y permitió al Mallorca jugar con mucha más tranquilidad.
No hay que olvidarse tampoco de que Luis García tan solo lleva seis semanas a los mandos del banquillo de Son Moix. El conjunto bermellón tendrá que ir evolucionando y asimilando mejor los conceptos que quiere implantar el ovetense a medida que transcurra el campeonato. Es algo que le ocurre a todos los equipos ganadores. Lo que se ve en agosto o septiembre dista mucho de lo que se ve luego a partir de marzo, cuando las ligas entran en su tramo decisivo. Hay tiempo, por tanto, para que el equipo vaya creciendo y alcance su mejor versión.
Y más allá de lo bien o mal que pueda jugar el Mallorca, otra de las claves es que cuenta con futbolistas de una calidad superior a la media de la categoría. Se vio con el gol de falta de Pablo Torre. En cualquier encuentro que pueda estar atascado, el talento puede (y debe) marcar las diferencias. Y también puede hacerlo el balón parado, donde Alex Sala ha demostrado que tiene un guante. Los bermellones tienen que demostrar el gran poderío aéreo que tienen, algo que estaba costando en las últimas temporadas.
Los tres puntos ante el Valladolid no fueron nada más que el primer paso. Ahora quedan 41 más, y el siguiente será en una plaza complicada. Los baleares visitarán al Granada en el Nuevo Los Cármenes. Luis García ya avisó tras el 2-0 ante los de Fran Escribá que «ganar los partidos cuesta una barbaridad», y el Mallorca tendrá que seguir empujando y remando para que todo lo que se está construyendo no quede en vano.
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