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Opinión

La camiseta del Mallorca será bonita si se asciende a Primera

Sergi Darder posa con la nueva camiseta del Mallorca.

Sergi Darder posa con la nueva camiseta del Mallorca. / RCDM

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Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

A falta de fichajes —¿dónde estará Pablo Ortells, al que no se ve por Son Moix?—, el mallorquinismo necesita que la rueda no deje de girar, incluso con dosis de sufrimiento. Es parte del ADN del seguidor del Mallorca: ser sufridor. Y ahora mismo la crispación es tal, y con razón tras el lamentable descenso a Segunda División, que cualquier noticia que salga de Son Moix es recibida con furia y triturada sin apenas tiempo para ser entendida.

Ayer le tocó el turno a la nueva camiseta. Y que valga de antemano. Sí, no es bonita ni el color bermellón predomina. No representa al Mallorca ni a su historia, por mucho que se empeñe la narrativa superficial que intenta imponer el club. Es un ‘catalogazo’ de Fútbol Emotion, como tantas desde que se firmó el acuerdo con ese Nike de marca blanca. Por no gustar, casi no gustaron ni los modelos elegidos: Sergi Darder, protagonista de todo últimamente en el club, y Manu Morlanes. En estos puntos, la mayoría puede estar de acuerdo. Pero no deja de ser un trozo de tela que ni va a marcar goles ni va a ayudar a ascender.

Hace un año, el Mallorca optó posiblemente por una de las camisetas más bonitas de las últimas temporadas. Aclamada dentro y fuera, todo el mundo se rindió a ella cuando Rels B la mostró en concierto. Desde el 23 de mayo, cada vez que se vea esa camiseta se recordará que con ella se bajó a Segunda. No, gracias: no la quiero cerca.

Las camisetas las hacen bonitas los jugadores que las visten —por ahora, los de siempre: los que tienen contratos casi vitalicios con renovaciones año a año y los que nunca reciben ofertas para salir— y, sobre todo, los resultados que se consiguen con ellas. ¿O acaso, si ahora mismo se asegurase el ascenso con esta camiseta, no pasaría a gustar a todo el mundo?

La afición necesita fichajes, ilusión y creer que se volverá a Primera cuanto antes. La camiseta es un añadido a todo ello —y bien caro, 90 euros—, pero no debe servir para abrir un nuevo frente de conflicto. Ojalá sea la 'piel' con la que el Mallorca vuelva a la máxima categoría.

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