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Fútbol

Un mes perdido en el Mallorca

Cuando ya hace más de un mes que se consumó el descenso del club a Segunda, la dirección deportiva sigue sin empezar a dar forma a la plantilla con fichajes que devuelvan la ilusión por regresar a Primera

Pablo Ortells.

Pablo Ortells. / GUILLEM BOSCH

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Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Pasan los días y las semanas y todo sigue igual en el Real Mallorca. Cuando ya hace más de un mes que se consumó el triste descenso a Segunda División, tirando por tierra todo lo conseguido en los últimos años, la sensación que percibe el mallorquinismo es de que se ha perdido el tiempo cuando apenas falta una semana y media para el inicio oficial de la pretemporada, fijada para el 6 de julio, en un curso en que el objetivo debe ser el retorno inmediato a Primera División.

Más allá del revés que supuso la espantada de Martín Demichelis a Alemania dos semanas después de renovar, dejando vendido al director de Fútbol Pablo Ortells, que suma otra losa más en su currículum, los fichajes siguen sin aparecer mientras que sí se van produciendo salidas. Algunas especialmente dolorosas para la afición, como la de Vedat Muriqi al Fenerbahçe, donde ya entrena junto al también exbermellón y mallorquín Marco Asensio.

A falta de apenas tres días para que se anuncie la campaña de abonados para la próxima temporada, lo cierto es que renovar se ha convertido en poco más que un acto de fe para los seguidores, que no han dejado de acumular golpes desde que se hizo oficial que el equipo abandonaba la Primera División.

La ilusión brilla por su ausencia en un junio en el que no solo han visto cómo el elegido para devolver al equipo a la máxima categoría negoció por detrás su marcha al RB Leipzig, convirtiéndose automáticamente en persona 'non grata', sino que además el capítulo de salidas sigue en marcha sin que el de llegadas lo equilibre.

Primero fue Maffeo, cuyo adiós generó reacciones de todo tipo entre los aficionados, seguido por Muriqi, quizá la más difícil de asumir pero necesaria por el gran impacto económico que supone para la tesorería del club. Mascarell, decepcionado con el Mallorca por no ofrecerle la renovación en el mercado de invierno, ha puesto rumbo al fútbol saudí, mientras que en los próximos días, si nada cambia, dejarán de ser futbolistas del primer equipo Javi Llabrés, Takuma Asano o Pichu Cuéllar. Otros miembros de la primera plantilla como Leo Román, Johan Mojica, Jan Virgili o Samu Costa están en el mercado y su continuidad es prácticamente imposible.

El trabajo de Ortells es más complejo que nunca: prácticamente tiene que regenerar por completo una plantilla cuyo ciclo llegó a su fin antes de descender y que necesita mucha mano de obra para recuperar el hambre que una vez tuvo. Son muchos los retoques y fichajes que, como uno de los favoritos al ascenso directo, debe realizar, aunque está por ver si serán capaces de dotar a Luis García, el nuevo técnico, de las armas necesarias para lograrlo.

La llegada del entrenador asturiano, que ha dirigido a Las Palmas en el último curso, no ha supuesto un chute de moral para una afición más fría que que nunca con el Mallorca. Son días importantes para el club, que no solo debe centrarse en mejorar y mucho la plantilla si de verdad quiere aspirar a regresar a Primera por la vía rápida, sino también en recuperar la confianza de un socio decepcionado y enfadado que necesita motivos para volver a conectarse.

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