Fútbol | RCD Mallorca
Del compromiso a la huida: los tres meses de Demichelis en Mallorca
El técnico argentino abandona el club bermellón rumbo al Leipzig apenas tres semanas después de renovar y tras prometer que quería liderar la reconstrucción en Segunda División.

Demichelis, en rueda de prensa. / CATI CLADERA
Lo que era un secreto a voces ya es una realidad. Martín Demichelis deja de ser entrenador del Real Mallorca apenas tres semanas después de renovar su contrato y pone rumbo al RB Leipzig. El club bermellón pierde al hombre en el que había depositado su confianza para liderar el regreso a Primera División. El mismo que habló en numerosas ocasiones de “compromiso” y que pidió a varios futbolistas que hicieran un esfuerzo por continuar en Segunda División es ahora quien abandona el barco antes incluso que muchos de ellos.
Desde su llegada a la isla el pasado mes de febrero, el técnico argentino insistió en que no venía “a mostrarse”, sino a cumplir un objetivo. Dirigió doce partidos y sumó 18 puntos, un registro que muchos habrían firmado pensando que sería suficiente para alcanzar la permanencia. Sin embargo, no bastó. Demichelis no logró la meta para la que fue contratado y, a la vista de los acontecimientos, aquellas palabras sobre no venir a exhibirse adquieren hoy una lectura muy distinta.
Tras la destitución de Jagoba Arrasate, el sudamericano devolvió la ilusión al mallorquinismo. El equipo mejoró notablemente y mostró una imagen muy diferente a la de los meses anteriores. Dotó al conjunto bermellón de una identidad reconocible, construyó un equipo valiente y devolvió la competitividad a una plantilla que parecía haber perdido el rumbo. Bajo su dirección se vio, probablemente, al mejor Mallorca de la temporada. Sin embargo, también es cierto que cuando llegó el momento decisivo el equipo volvió a tropezar, especialmente en la semana clave frente a Getafe y Levante.
Después de la derrota en el Ciutat de València, con el descenso prácticamente consumado, Demichelis lanzó un mensaje sin que nadie le preguntara por su futuro. “Soy el primero que me quiero quedar y que quiero estar. Ojalá que muchos de los jugadores, independientemente de sus contratos y de sus presentes, cada uno tiene su ambición en la vida... Yo no quisiera irme, quiero quedarme y reconstruir, pase lo que pase”. Hoy, aquellas palabras resuenan con fuerza. Quien aseguraba ser el primero en quedarse ha terminado siendo de los primeros en marcharse.
En Son Moix cuesta comprender cómo el técnico pudo seguir participando en la planificación de la próxima temporada y hablando de un proyecto en Segunda División mientras negociaba su salida hacia Alemania. Esa sensación de doble discurso ha provocado un profundo malestar en el club, que considera que la cuestión trasciende el contrato renovado hace apenas tres semanas, hasta junio de 2028. Frases como “no soy de borrarme en las malas” forman ya parte del recuerdo de una etapa breve, intensa y, sobre todo, marcada por una despedida que deja un evidente sabor a traición.
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