Fútbol
Opinión | El premio de descender con el Real Mallorca: Champions, Mundial, Primera División...

Demichelis se abraza a Omar Mascarell tras confirmarse el descenso a Segunda ante el Oviedo. / Cati Cladera
El aficionado del Real Mallorca debe seguir desorientado tras el descenso de su equipo el pasado 23 de mayo. A gritos de "directiva dimisión" se despidieron de Primera División con el único consuelo de imaginarse una revolución necesaria en el club desde la Supercopa de España en Arabia y una limpieza en una plantilla contaminada y protagonista de líos extradeportivos que avisaban de un desastre inimaginable cuando el objetivo era el de pelear por cosas más importantes que la salvación.
Alfonso Díaz, Pablo Ortells y Andy Kohlberg se encargaron rápidamente de dejarle claro al aficionado que no esperasen que nadie se hiciera responsable del descenso dimitiendo, y mucho menos dando más explicaciones de su CEO de Negocio y su director deportivo que los 7 minutos y 17 segundos que el Real Mallorca colgó en su canal de Youtube tras el partido ante el Oviedo, y los poco más de 2 minutos del comunicado en inglés y subtitulado al castellano de su presidente, asegurando ser un club de "Primera División compitiendo en Segunda" y protegiendo a su equipo de trabajo.
Cuando todavía se debía asimilar un descenso de categoría, el cruel mercado de fichajes, todavía sin abrir, deja claro que Vedat Muriqi, tu máximo goleador histórico en Primera División, el nuevo ídolo de la afición por el que tiraste cohetes durante un partido ante el Rayo Vallecano antes de confirmar la salvación, tenía los días contados en el Real Mallorca y solo se tenía que esperar a que Yıldırım ganase las elecciones en el Fenerbahçe para olvidar rápidamente la traumática pérdida de categoría para centrarse en disputar el año que viene la Champions League.
Para seguir haciendo como si nada hubiera pasado, Ortells mantiene la confianza en Martín Demichelis, el entrenador que sale en la fotografía del descenso, y le renueva hasta 2028 dándole voz y voto en la planificación deportiva. 15 días después, el logro del descenso recompensa al técnico argentino con un banquillo de Champions. El RB Leipzig de Jürgen Klopp coge el ejemplo del Fenerbahçe y refuerza su proyecto europeo saqueando al Real Mallorca pagando la cláusula del argentino.
Mientras Samu Costa está preparando su debut en el Mundial y esperando a otro equipo Champions al que marcharse, mientras Maffeo ultima su marcha al Olympiakos (otro equipo Champions), mientras Arrasate espera el banquillo del Rayo Vallecano, finalista de la Conference League, y mientras Jan Virgili espera a ver si el Barcelona le repesca para formar parte de alguna operación millonaria, el aficionado se queda en junio sin entrenador, con Abdón como único delantero y con el terror de recibir por parte de su club una campaña de abonados con precios de "un club de Primera compitiendo en Segunda".
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