Fútbol | RCD Mallorca
Opinión | Que se vayan todos

Andy Kohlberg, dirigiéndose a las oficinas del club al término del Mallorca-Oviedo en Son Moix / C. Mateu

Cualquier estratega de negocios con un mínimo de conocimientos, calificaría con un suspenso mayúsculo la gestión de los dirigentes del Mallorca, que no han sabido verle las orejas al lobo desde hace casi dos años, cuando el equipo ofreció síntomas claros de que había dado todo lo que se podía esperar de él. Se les cayó como un castillo de naipes sin que nadie de la cúpula, o sea, Kohlberg -como máximo mandatario, el primer responsable-, Díaz -personaje gris donde los haya y con mando en plaza- y Ortells supieran reaccionar. Sin olvidarnos, claro está, de los futbolistas, que no han dado la cara sobre el terreno de juego. Por eso urge un borrón y cuenta nueva. Que se vayan todos.
El descenso a Segunda es una pésima noticia para el Mallorca. Los dirigentes han permitido que se les escurra de las manos su trofeo más preciado, la Primera División, la razón de ser de clubes modestos como la entidad mallorquinista. Y lo que más rabia da, desde fuera, es que nadie con responsabilidad en el club parece haberse dado cuenta. Todas las iniciativas fuera del terreno de juego -clínicas, gimnasios, restaurantes, festejos varios como el del 110 aniversario del club-, solo tienen sentido con el equipo en la máxima categoría. En Segunda, todo es papel mojado. La afición, una vez más la gran perjudicada, quiere resultados, pasárselo bien, no que les vendan películas que ni les va ni les viene.
Kohlberg debería actuar en consecuencia y buscar caras nuevas para llevar las riendas del club. El fracaso de sus hombres de confianza, Díaz y Ortells, les desacredita para continuar un día más en la entidad
Con el undécimo límite salarial de la categoría –por encima del Getafe o Rayo, entre otros, que se han salvado de manera holgada–, se esperaba mucho más desde la dirección deportiva para reforzar con nombre y apellidos todas las líneas del equipo, sobre todo tras una pésima segunda vuelta de la temporada pasada que no acabó en descenso de milagro. A Pablo Torre el papel de ‘estrella’ le ha venido grande. Jugador residual para Arrasate, se ha dejado ver algo más con Demichelis, pero de manera intermitente; Virgili es un prometedor futbolista, pero todavía verde y muy lejos de ser el encargado de sacar las castañas del fuego al equipo; Kumbulla ha sido un fiasco mayúsculo y Mateo Joseph más voluntarioso que otra cosa. Y la broma acabó en el mercado de invierno con los ‘refuerzos’, prácticamente el último día, como casi siempre, de Kalumba y Luvumbo. Para echarse a llorar. Con estos mimbres y los de la temporada pasada –todos con un año más en una plantilla ya de por sí muy veterana–, la dirigencia pensó ingenuamente que sería suficiente para mantener la categoría. Craso error.
La temporada ha reunido los suficientes ingredientes para acabar como lo ha hecho. Como en todo buen culebrón, no ha faltado de nada: la pataleta de Dani Rodríguez por no jugar en el Bernabéu, que acabó con la salida del club de uno de los capitanes y con más peso en la plantilla. Y entiéndase que, por una vez, la entidad actuó de forma correcta y que quien falló fue el futbolista; el fracasado deseo de Maffeo de abandonar el club, que no estaba dispuesto a regalarlo al primero que llamara a la puerta; lo mismo se puede decir de Samu, junto a Muriqi, uno de los pocos que se salvan de la quema; el traspaso de Greif cuando su continuidad hubiera supuesto una declaración de intenciones por parte del club. Un equipo se construye desde la portería y ha quedado claro que Leo Román, aspirante a buen guardameta de Primera, está todavía muy lejos de las prestaciones del eslovaco. Si a todos estos problemas se le añade una plantilla veterana –Raíllo, Valjent, Mojica, Mascarell, Darder…– y un banquillo impropio de Primera –Abdón, Antonio Sánchez, Salas, Doménech, Bergstrom, Javi Llabrés o Asano–, se explican algunos de los motivos por los que la historia ha acabado en drama.
La temporada ha reunido los suficientes ingredientes para acabar como lo ha hecho. Como en todo buen culebrón, no ha faltado de nada
Así como Kohlberg decidió prescindir de Arrasate por los malos resultados, debería actuar en consecuencia y buscar caras nuevas para llevar las riendas del club. El fracaso de sus hombres de confianza, Díaz y Ortells, les desacredita para continuar un día más en la entidad. Son dos personajes quemados y sin ningún carisma, los directores de un descenso tan traumático como evitable. Ninguna de sus decisiones –en muchas ocasiones la falta de ellas– han redundado en un beneficio para el club. Ficharon deprisa y corriendo a Martín Demichelis, que no era la primera opción. Sus números no han sido del todo malos, 18 puntos, pero se ha mostrado incapaz de resolver el problema defensivo, un coladero con Arrasate y con el argentino, que para más inri, tras prácticamente consumar el descenso en Valencia, no se le ocurrió otra cosa que rebajarse y ofrecerse para continuar la próxima temporada en Segunda. Que el equipo haya descendido con el segundo máximo goleador de la categoría, solo superado por un tal Mbappé, tiene delito. Y que se haya acabado jugando la permanencia ante el Levante con los defensas canteranos Olaizola y Calatayud es el mejor ejemplo de una planificación pésima.
Y por último, si Kohlberg, con pérdidas de 8 y 10 millones en las dos últimas campañas, no se ve capaz de reflotar la nave, haría bien en pasar el testigo a otro grupo, a uno de esos fondos de inversión que tanto abundan, con cara y ojos. El mal mayor ya está hecho. Porque lo peor del descenso no es la pérdida de la categoría en sí, sino cuándo volverás a recuperarla. Volver a ilusionarse va a costar Dios y ayuda, y el primer paso para que ocurra es que la afición vea caras nuevas, un proyecto diferente, ambicioso. Los que hay ahora ya lo han dicho todo. Y lamentablemente ha sido muy poco.
Suscríbete para seguir leyendo
- Esta es la única opción que tiene el Mallorca de salvarse en la última jornada
- Desbandada a la vista en el Mallorca tras el descenso
- Comunicado oficial de Muriqi tras el descenso del Mallorca: 'Este club siempre ha sabido levantarse
- El Mallorca tiene un pie y medio en Segunda División
- La ruina económica del descenso para el Mallorca
- RCD Mallorca: los líos extradeportivos que también llevaron al descenso
- Bombazo en el Mallorca: Demichelis se plantea abandonar el club
- Dominik Greif explica su salida del Mallorca: 'Como primer portero no puedes aceptar peores condiciones que las que finalmente recibió tu suplente