Fútbol
El Mallorca consuma el desastre y desciende a Segunda
Los bermellones descienden a pesar de su triunfo ante el Oviedo al no darse la carambola necesaria para la salvación en un Son Moix muy enfadado y que abroncó al palco (3-0)

El Mallorca jugará la próxima temporada en Segunda División. A pesar del triunfo ante el Oviedo por 3-0, con los goles de Pablo Torre, Morlanes y Muriqi, los bermellones confirmaron el desastre porque la carambola de resultados no les favoreció. Y eso que estuvieron a un tanto del Girona de estar fuera del descenso a mediados de la segunda parte, pero no depender de sí mismos era una condena casi segura. Con el pitido final, el Mallorca aún necesitaba un gol más del Levante ante el Betis y otro del Girona frente al Elche, pero el desenlace en La Cartuja confirmó el descenso.
Esta es la historia de un fracaso de dimensiones descomunales, del todo imprevisibles, de los responsables de un club que han jugado tanto con fuego que se han acabado quemando. El problema es que sus decisiones, o la falta de ellas, han acabado arrastrando a la entidad y a su indignada e indefensa afición a Segunda.
Es el monumental castigo a una gestión catastrófica en la dirección deportiva, de una incapacidad evidente de los inquilinos del banquillo por dar con la tecla y, sobre todo, por la incompetencia de unos futbolistas que no han estado a la altura del escudo más que centenario que han manchado este curso. Porque esta debacle estará escrita para siempre en sus vidas, aunque hayan estado de paso por Son Moix. En su conciencia queda, aunque eso no sea ningún consuelo.
No sé sabe cuándo regresara el Mallorca a Primera División, hay generaciones de mayores que no saben si volverán a ver a su equipo en la elite, pero lo que es seguro es que se han hecho muchas cosas mal. La peor ha sido la planificación y, sobre todo la falta de reacción de Pablo Ortells, que todavía no ha dimitido de su cargo, de una plantilla que ha estado lejos del rendimiento esperado, más allá de la excepción de Muriqi, Samu Costa, Virgili y poco más.
Pendientes de cuatro estadios
El Mallorca jugaba en cuatro campos, pero la primera premisa para que se obrara el milagro pasaba por ganar al Oviedo, que ya esperaba en la Liga Hypermotion desde hace unas semanas. El inicio fue tan frío como los mensajes del club durante toda la semana. Menos de doscientas personas en la llegada del equipo al estadio, justo el día en el que se jugaba la vida, evidenciaba la poca fe que había entre los propios hinchas. Pintadas de «directiva dimisión» o «líderes en VIPS», fueron algunas de las que se vieron cerca de la puerta cero. Los de Demichelis demostraron que estaban nerviosos, pero tras buenas ocasiones de Muriqi y Asano, pudieron abrir la lata.
El excelente gol de Pablo Torre en el minuto 42, con una buena volea tras un pase de Maffeo, era lo mínimo que se le pedía a los de rojo y negro. El problema es que el Girona estaba perdiendo ante el Elche y Osasuna empataba en Getafe, resultados que tiraban por la borda el triunfo. Los jugadores se marcharon al descanso sabiendo que el Levante empataba en el campo del Betis, pero hacía falta más.
No obstante, una parte importante del mallorquinismo no se iba a esperar al noventa para manifestar su indignación. «Alfonso vete ya» fue alguno de los cánticos que se oyeron, en referencia al CEO de Negocio. Y eso que sus jefes estaban a su lado. Andy Kohlberg, propietario de la entidad, y Steve Kerr, leyenda de la NBA y que también posee acciones, lo oyeron, aunque quizá no lo entendieron. De todas formas, el ambiente de crispación no entiende de idiomas, es universal, por lo que a buen seguro les quedó claro el mensaje.
La segunda parte empezó con los 19.311 espectadores más pendientes de las aplicaciones de los móviles y de las radios que lo que pasaba sobre el césped. Hasta que el Girona empató al Elche y Son Moix elevó sus decibelios. La salvación estaba algo más cerca pero necesitaba otro tanto de los catalanes y uno del Getafe a Osasuna, casi nada.
Son Moix empezó a rugir de verdad y, como si se tratara de una película, llegó el tanto de Luis Milla para los azulones ante los navarros. Quedaba media hora para el final y los bermellones estaban a un gol de los catalanes para salir de los tres últimos puestos. Demichelis introdujo a Raíllo, Virgili y Antonio Sánchez y se despedía para siempre Samu Costa, pero eso no era lo importante en ese momento.
El problema es que el Betis anotó el 2-1 ante el Levante en el 67, por lo que se hizo el silencio porque la cuesta se volvía a empinar. El gol de Morlanes tras recoger un rechace dio más tranquilidad, pero los ojos no miraban al terreno de juego. Quedaban ocho minutos más el descuento, tiempo más que suficiente para cualquier cosa. Llegó el 3-0 de Muriqi, el 23 de su increíble cuenta particular, pero el gol que menos ha celebrado en su vida. No había nada que hacer. El Mallorca vuelve a Segunda cinco temporadas después y Son Moix abroncó al palco.
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