Fútbol | Primera División
La fría llegada del Mallorca a Son Moix en la noche más importante
Apenas 150 aficionados reciben al equipo entre aplausos a su llegada al estadio para el partido ante el Oviedo en una jornada que puede acabar con el descenso de los bermellones a Segunda División

Sergi Fullana
El Levante ha llenado seis autobuses y un tren rumbo a Sevilla para su partido ante el Betis en La Cartuja. El Girona lleva días movilizando a su afición para llenar Montilivi. El Getafe habla de final, de ilusión y del sueño europeo. Osasuna entrenó ayer en El Sadar ante 5.500 aficionados que quisieron mostrar su apoyo al equipo.
Mientras tanto, en Mallorca la imagen ha sido radicalmente distinta. Los bermellones están obligados a ganar esta noche al Oviedo para tener alguna opción de permanencia. Pero la escena es digna de la jornada 14: el autobús del equipo ha llegado a Son Moix a las 19:15 horas y tan solo unos 150 aficionados estaban esperándolo. La reacción, no obstante, ha sido unánime: todo aplausos y gritos de ánimo.
No es porque el mallorquinismo no haya respondido cuando se le ha necesitado. La afición ha sido la única que ha estado a la altura en este tramo final de temporada. Hace apenas una semana, más de 500 aficionados viajaron al Ciutat de València y unos 200 acudieron a despedir al equipo antes de su desplazamiento. Hace dos, ante el Villarreal, cerca de 1.500 seguidores recibieron a los jugadores a su llegada al estadio para transmitirles su apoyo y energía.
Pero el crédito se ha agotado. Las dos últimas derrotas ante Getafe y Levante, acompañadas de una imagen muy pobre sobre el terreno de juego, han generado hartazgo entre la afición. Sin embargo, más de uno seguirá animando a los suyos mientras haya esperanza. "Venimos para saber si se cumple el milagro. Todo es posible. Animaremos. Luego depende del resultado", ha declarado Agustín Rodríguez, abonado desde hace más de 30 años.
Tampoco ayuda que el club no haya impulsado ninguna movilización especial para una cita trascendental y que las entradas para el encuentro se sitúen en torno a los 80 euros. Mientras otros equipos han convertido la última jornada en una llamada a filas, en Son Moix no se ha promovido ningún ambiente especial alrededor del partido. Quizá porque el ruido que hoy podría generarse no sería precisamente de apoyo incondicional, sino de protesta.
Los de Demichelis, además de ganar, necesitan que Osasuna pierda en El Coliseum, que el Girona venza al Elche y que los ‘granotas’ puntúen ante el Betis. Pero el resultado de esta noche difícilmente borrará el malestar que se ha instalado en el mallorquinismo. Pase lo que pase, el foco seguirá apuntando a la directiva, señalada por gran parte de la afición como la principal responsable de que el Mallorca haya llegado al último día jugándose la vida y con un pie y medio en Segunda División. Así lo refleja Peter Manera, socio desde hace cinco temporadas: "Me gustaría animar bajemos o no. Eso sí, si conseguimos la permanencia estaremos descontentos. No será una alegría, sino un alivio".
Suscríbete para seguir leyendo
- Esta es la única opción que tiene el Mallorca de salvarse en la última jornada
- Desbandada a la vista en el Mallorca tras el descenso
- Comunicado oficial de Muriqi tras el descenso del Mallorca: 'Este club siempre ha sabido levantarse
- El Mallorca tiene un pie y medio en Segunda División
- La ruina económica del descenso para el Mallorca
- RCD Mallorca: los líos extradeportivos que también llevaron al descenso
- Dominik Greif explica su salida del Mallorca: 'Como primer portero no puedes aceptar peores condiciones que las que finalmente recibió tu suplente
- El Mallorca prepara una revolución para regresar a Primera