Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Análisis | Pizarra vs. Dogma

El tablero del Ciutat de València: Cómo Demichelis puede conquistar la salvación desde la pizarra

En este choque de trenes el que mejor exprima sus argumentos tiene mucho que ganar

El entrenador del Mallorca, Martín Demichelis, y Morlanes en el partido contra Osasuna en Pamplona

El entrenador del Mallorca, Martín Demichelis, y Morlanes en el partido contra Osasuna en Pamplona / EFE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Antonio Oviedo

Palma

El Mallorca se juega algo más que tres puntos en el Ciutat de València; se juega el mensaje definitivo de que este equipo quiere, merece y sabe cómo quedarse en Primera División. A priori, las pizarras de Martín Demichelis y Luis Castro chocan desde sus sistemas de inicio: el 1-4-2-3-1 del Levante frente al 1-4-4 (en rombo)-2 del Mallorca.

El diablo está en los detalles del centro del campo; mientras el rival apuesta por la amplitud y el doble pivote, el Mallorca dibujará por dentro su juego de posición. Sin embargo, en un partido de este calibre, la valentía mal entendida es un suicidio. Ser valientes hoy significa conocer las propias fortalezas y, sobre todo, saber minimizar las debilidades para regresar a la isla con media permanencia en el bolsillo.

Fase ofensiva: superioridad y ventajas

El inicio del juego del Mallorca en campo propio presenta, sobre el papel, una situación de 8 contra 6. Aprovechar esa superioridad numérica es importante, pero lo que realmente va a condicionar el partido es la ventaja posicional.

Eliminar al primer rival: Los centrales tienen un escenario de 2x1 contra el punta granota. La clave radica en saber fijar a ese delantero para liberar a uno de los dos centrales. En el ataque posicional, eliminar esa primera línea de presión rival es el primer paso hacia el éxito.

Darder y el ‘Tercer Hombre’: En la base de la jugada, la visión de juego de Darder es la clave absoluta para activar el circuito por dentro. Su capacidad para leer los saltos del rival dicta el ritmo. Para que la progresión sea efectiva, es fundamental la participación de los interiores —Samu y Morlanes— a través de descargas, ya sean dentro-dentro o dentro-fuera.

Si el Levante trata de tapar el pasillo central hacia Pablo Torre, la clarividencia de Darder le permitirá encontrar al interior que se convierte de inmediato en el hombre libre. Si el rival decide saltar por fuera, la vía libre será para el lateral.

Colapso en tres cuartos: Una vez superadas las dos primeras líneas del Levante, los interiores y el mediapunta deben gestionar un 3x2 contra su doble pivote. Si el mediapunta recibe perfilado hacia el campo rival, la ventaja posicional de nuestros dos delanteros será letal frente a sus cuatro defensores.

Plan B que desespera al rival

El Mallorca cuenta con un arma que pocos equipos tienen en la Liga: el delantero que más duelos aéreos gana del campeonato. Jugar en largo para su prolongación o para que baje el balón de cara activa a la segunda línea genera una incertidumbre insoportable en el Levante: ¿si presionamos arriba nos juegan directo y se nos parte el equipo; si no saltamos facilitamos la iniciativa del Mallorca?

Desatar esa duda colectiva en el rival es empezar a ganar.

Fase defensiva: realismo físico

Las pizarras son idílicas hasta que se cruzan con el estado físico y las bajas. Sin la capacidad de corrección de Mascarell, con un Muriqi al límite del esfuerzo y Lgumbo saliendo de lesión, el habitual bloque alto (2-1-3) de Demichelis puede ser un arma de doble filo. Si los laterales del Levante se posicionan muy bajos, nuestros interiores tendrían que saltar desde muy lejos, provocando un desgaste brutal.

Para proteger al equipo, la solución pasa por mutar defensivamente a un sistema que equilibre las líneas. Este posicionamiento se llama el árbol de Navidad 1-2-3-4-1, dejando a un único punta arriba.

Esfuerzos compartidos: Retrasar a Lgumbo junto a Pablo Torre para emparejarlos con su doble pivote y blindar el pasillo interior.

Saltos más cortos: Nuestros interiores, Samu y Morlanes, saltan a los laterales contrarios desde una posición cercana y con menor desgaste.

El embudo de la banda: Obligamos al Levante a jugar por fuera de forma lineal, haciendo el campo diminuto.

Este dibujo nos sitúa en una disposición inmejorable para transitar tras robo con los creativos en zonas intermedias.

Detalles invisibles y conclusión

Media distancia: El Levante es eficaz desde la frontal. No se les puede “flotar”. Medias puntas e interiores deben acosar cada intento de tiro.

Balón parado: Se deben evitar despejes blandos a línea de fondo y tapar el centro de manera perfilada.

Si el Mallorca es capaz de saltar al césped con esta lucidez estratégica, desactivará al Levante. Es hora de ser valientes desde el conocimiento y demostrar el empaque necesario en la élite. Todo pasa por el Ciutat de València. Y el Mallorca tiene la pizarra lista.

*Antonio Oviedo Subías, entrenador nacional de fútbol Nivel 3

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • fútbol
  • primera división
  • RCD Mallorca
  • Levante UD
  • Demichelis
Tracking Pixel Contents