Fútbol
De la bronca al triunfo: así cambió el Mallorca de Demichelis en Girona
La dura reacción del técnico argentino tras la derrota ante el Alavés impulsa a un equipo más valiente hacia un triunfo clave en Montilivi

El banquillo del Mallorca, con Demichelis y Abdón entre otros, festejan el triunfo del viernes en Montilivi. / David Borrat

«Lo de hoy es fácil de corregir. Lo voy a hablar de puertas adentro. Soy frontal y sincero con mis jugadores». La brillante victoria del Mallorca en Montilivi (0-1) comenzó a gestarse seis días antes, a 600 kilómetros, en la sala de prensa de Mendizorroza. Martín Demichelis, como nunca se le había visto desde que aterrizó en Son Moix, dejó claro que estaba muy enfadado por la forma en la que había llegado la derrota ante el Alavés, tras una segunda parte infame (2-1).
La seguridad que transmite el técnico argentino en sus comparecencias ha calado en el vestuario bermellón, y sus palabras ante los periodistas no fueron de cara a la galería. No podía tolerar el papelón de sus pupilos, irreconocibles en un duelo de tanta importancia ante un rival directo. De ahí que reclamara «ser más malos y mostrar los colmillos» cuando estuvieran sobre el césped.
El sudamericano no concedió ningún día libre a la plantilla: no quería distracciones de ningún tipo y pretendía que el foco estuviera puesto en lo verdaderamente importante. No son decisiones muy populares en un vestuario, pero con Demichelis nadie se atreve a alzar la voz ni a cuestionar ninguna decisión, porque sienten que sabe lo que hace y lo que dice.
La intención del preparador fue elevar la autoestima del grupo de cara al crucial duelo en Girona. «Es que los vi muy mal el otro día cuando nos ganó el Alavés. Nos miramos a la cara y no queríamos seguir siendo eso; por eso, la rebeldía tras perder quedó demostrada en el campo y en el festejo posterior», dijo el viernes por la noche, visiblemente aliviado. «Me siento muy orgulloso de los chicos y de cómo convivimos. Después del Alavés fui duro para buscar una reacción. Tenemos carácter y lo demostramos. Nos llevamos tres puntos valiosos. Lo necesitábamos», sentenció.
Su plan había salido a la perfección y ahora el mallorquinismo vive unas horas de calma antes de volver a mirar el calendario y la clasificación. La llegada de Demichelis ha supuesto sumar catorce puntos de veinticuatro posibles, un balance muy alejado del de un equipo que lucha por evitar el descenso.
Los mismos jugadores que antes temblaban y tenían miedo a dar un paso adelante ahora parecen valientes y aguerridos, sin tanto temor al error. Esto forma parte de la personalidad del nuevo entrenador, que en muy poco tiempo ha sabido dotar de identidad a su equipo.
Por eso chirriaba lo ocurrido en Vitoria en relación con lo que se había visto hasta ahora, de ahí que el técnico decidiera ponerse manos a la obra de inmediato para provocar la reacción en tierras catalanas. «El grupo sacó adelante con mucha valentía tres puntos importantísimos que, seguramente, en la segunda parte el Girona mereció más, pero ahora ya no es momento de merecimientos, es momento de ganar». Dicho y hecho.
El Mallorca no tiene los deberes hechos, pero si mantiene la personalidad que exige Demichelis tendrá muchas más opciones de que la salvación se haga realidad.
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