Fútbol
El Mallorca asalta Girona y demuestra que quiere seguir en Primera División
Los bermellones, con un gol de Samu Costa en la primera parte, tumban al conjunto catalán en un intenso partido en el que supieron sufrir y dan un paso de gigante para certificar la permanencia (0-1)

Samu Costa y Darder celebran el gol en Girona. / David Borrat / Efe

Esto es oro puro. No está salvado, ni mucho menos, pero el Mallorca dio un paso de gigante para salvarse gracias a su brillante triunfo ante el Girona en Montilivi (0-1). Un gol de Samu Costa de cabeza en la primera parte materializó el acto de fe que reclamaba Demichelis en la previa. Había que creer en ellos y respondieron de la mejor manera posible. El peor visitante de la Liga fue capaz de levantarse a lo grande, después del palo de Mendizorroza, para demostrar que quiere quedarse en Primera División. Después de haber dejado escapar tres ventajas en sus anteriores salidas, los bermellones fueron capaces de resistir ante un adversario que metió miedo y que se une a la fiesta por evitar el descenso.
Tiene mérito el entrenador argentino, capaz de dotar de valentía a un grupo al que le han temblado las piernas demasiadas veces este curso. Su llegada, a falta de que sea un final feliz, ha sido decisiva porque ha sumado catorce de los veinticuatro puntos en liza que le mantienen, mínimo una jornada más, fuera de los puestos de descenso.
Demichelis prometió que se vería a un Mallorca que mostraría los colmillos desde el inicio y lo cierto es que así fue. Una presión alta por todo el campo fue toda una declaración de intenciones, pero también es cierto que el Girona tenía talento para sorprender a la contra. Tsygankov chutó alto tras una buena acción de Joel Roca y después el ucraniano volvió a hacer daño con una llegada en la que no encontró rematador. Los visitantes tenían el balón, robaban con cierta facilidad, pero también evidenciaban sus carencias, que le han condenado durante este curso, a la hora de recular. Pablo Torre creó una buena jugada que finalizó con un chut desviado de Muriqi en su primer aviso importante. Sin embargo, el que estuvo más cerca del gol fueron los catalanes.
Precisamente el propio Torre perdió la pelota por arriesgar demasiado y Echeverri se plantó absolutamente solo frente a Leo Román, que aguantó de forma increíble para repeler su tiro. Una gran intervención que dejaba claro que el Mallorca tenía que minimizar sus errores y que necesitaba aparecer más en tres cuartos del terreno de juego. Kalumba, la gran novedad en el once después de haber jugado dos ratos ante el Espanyol y Elche, solo apareció con un buen zurdazo que se marchó alto.
Los de rojo y negro dieron un paso hacia adelante frente a un rival que tampoco se mostraba contundente. De hecho, una presión muy bien hecha provocó que Darder enviara un gran pase a Muriqi, que disparó desde la frontal, con Gazzaniga batido, para que Vitor Reis despejara sobre la misma línea. Fue una ocasión fabulosa que podría haber cambiado el escenario del choque a la media hora, pero lo bueno es que llegó una mejor a solo tres minutos del descanso. Mojica, amagó hasta dos veces para servir un gran centro a Samu Costa, que apareció por sorpresa para cabecear con el alma al fondo de la portería. Un gran gol, el séptimo del luso, que llenaba de ilusión a un equipo que lo necesitaba. El Mallorca con este 0-1, estaba obligado a demostrar que había aprendido la lección para no perder la ventaja obtenida como sí pasó en Vitoria, Elche o Pamplona.
Virgili, con problemas intestinales durante toda la semana, salió de inicio en la segunda mitad por un Kalumba lesionado. Y Valjent, con un tiro con la zurda, ya intentó el 0-2. El Mallorca empezó intenso y concentrado, justo lo que no se vio en la reanudación en Mendizorroza, pero fue un espejismo. Empezó un monólogo de los locales que pusieron a prueba el corazón de los cerca de doscientos mallorquinistas desplazados a Montilivi. Llegó un gran chut de Joel Roca, que le pasó por debajo del cuerpo a Leo Román y la pelota pegó en el poste. Ver para creer porque tuvo mucha fortuna el meta ibicenco. Y poco después fue Ounahi el que estrelló en el palo por fuera su obús.
Estas jugadas dieron gasolina a los de Girona, espoleados por su público. Tocaba resistir como fuera porque esta película ya se ha visto demasiadas veces este curso. El asedio era total y solo la falta de precisión mantenía por delante a los isleños. Demichelis introdujo a Luvumbo por un Pablo Torre muy cansado y que había ofrecido un buen nivel. Míchel apostó por Bryan Gil y Stuani, mucha pólvora, para los veinte minutos finales. Y Virgili, afectado por sus problemas estomacales, pidió el cambio en el 71 y fue Antonio Sánchez el que le sustituyó. Witsel metió miedo con un testarazo que se marchó desviado y Francés disparó fuera por poco. David Lopez y Javi Llabrés entraron para añadir más oxígeno al once.
Leo Román realizó una gran parada tras una contra culminada por Stuani y después el cancerbero despejó un chut de Bryan Gil arreglando un clamoroso error en la salida del balón. Era el minuto 83 y las piernas pesaban demasiado. Después de un fallo difícil de entender de Mojica, quedándose parado, Stuani chutó para que la pelota rebotara en David López y en la contra, justo después, fue Luvumbo el que pudo haber marcado pero Gazzaniga le adivinó la intención. El duelo estaba loco, pero ya no hubo tiempo para más. Un triunfo para la esperanza.
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