Fútbol
El Mallorca tumba al Madrid a lo grande
Un gol del Muriqi en el minuto 91 sirve para derrotar a los de Álvaro Arbeloa y sacar a los bermellones del descenso
Morlanes adelantó a los de Demichelis en la primera parte, aunque Militao empató momentáneamente en el 88

Muriqi celebra el gol del triunfo ante el Real Madrid. / Cati Cladera / EFE

A Vedat Muriqi le falta muy poco, casi nada en verdad, para ostentar la denominación de leyenda en el Mallorca. ¿Quién iba a ser, si no, esta temporada, quien marcara al Real Madrid (2-1) en el minuto 91 para hacer estallar a Son Moix, dar tres puntos tan importantes como inesperados y tener tiempo a emocionarse sobre el verde? El kosovar ajustició a los de Arbeloa, tres minutos después de que Militao neutralizara el gol de Morlanes en la primera parte, para sellar un triunfo que fue mucho más que eso.
Tumbar al Real Madrid no es algo que se consiga todos los días. Pero si a ello se le suma que dos rivales directos como Elche y Levante perdieron y que el triunfo saca a los bermellones del descenso, poco más pueden pedir. El estado de felicidad se ha decretado en el Mallorca y no es para menos.
Muriqi se llevó los focos, pero si el Mallorca venció también fue por la mejor versión del año de Leo Román. El ibicenco, que vive una temporada mucho más discreta de lo que se esperaba, sostuvo al equipo en muchos momentos, especialmente ante un Kylian Mbappé que lo probó de muchas formas y no pudo en ninguna.
Luvumbo, Morlanes, Darder, Mojica... Todos tuvieron su dosis de protagonismo en un triunfo que Son Moix, el proyecto y el club necesitaban. Una prueba de que el equipo está vivo y de que, pese a que no se ha conseguido nada, la permanencia está un poco más cerca.
Martín Demichelis, que no pecó de conservador en ningún momento, apostó por una idea muy clara desde el inicio. Y la primera sorpresa es que, ante la lesión de Raíllo, se decantó por retrasar a Mascarell y no apostar por David López. Además, Sergi Darder gozó de su primera titularidad con Luvumbo y Muriqi en ataque. Con Morlanes, Pablo Torre y Samu Costa, el argentino planteaba un once muy ofensivo.
Ya desde el inicio, señalado por Sánchez Martínez que puso el listón de las tarjetas muy alto, se vio a un Mallorca muy serio sobre el campo. Todo el peligro de los de Arbeloa llegaba por la banda derecha de los de Demichelis. Con Samu Costa visiblemente fatigado tras el parón por selecciones, Maffeo y Valjent no se aclaraban a la hora de cerrar un hueco que empezó a aprovechar Mbappé con su velocidad, no con su acierto. Hasta dos veces se plantó el francés con opción de gol, pero se encontró con un Leo Román muy bien situado. Misma suerte corrió Güler con un remate al segundo palo.
A los bermellones les faltaba que los dos laterales se sumasen por fuera, ya que estaban demasiado pendientes de defender y no de atacar. Y a falta de diez minutos, Maffeo empezó a entender esa idea. Un primer centro que peleó Muriqi hizo que el balón flotase dentro del área pequeña. Y Morlanes, con todo a favor, remató de alto en vez de picarla cuando ya se cantaba el gol. Un fallo garrafal que el maño se encargó de corregir minutos después. Darder vio la carrera al espacio de Maffeo. El catalán puso un centro al corazón del área y Morlanes, aprovechando la desatención defensiva de Camavinga, controló y batió con comodidad a Lunin, haciendo estallar de alegría a Son Moix.
Poco le duró la paciencia a Arbeloa en el arranque de la segunda parte. El Mallorca seguía muy bien plantado y el técnico madridista metió en el campo a Bellingham, Militao y Vinicius, recibido con una sonora pitada. Y Demichelis, pocos minutos después, respondió con otro triple cambio, metiendo más pólvora en el campo: David López, Virgili y Mateo Joseph por Morlanes, Pablo Torre y Samu Costa. Quedaban veinte minutos y el plan del Mallorca pasaba por resistir e intentar matar a la contra.
Los minutos iban pasando y los bermellones empezaban a creer en la victoria. Había que aguantar como fuese. David López, con una segada salvadora, evitaba que Mbappé encarase solo hacia portería. No había pasado nada en todo el segundo tiempo y, en un saque de esquina, el Real Madrid logró el empate. Militao saltó solo con Antonio Sánchez mirando y colocó el balón a la izquierda de Leo Román. Dos puntos que parecía que volaban, pero Muriqi aún no había dicho la última palabra.
Un saque en largo de Leo Román lo recogió Antonio Sánchez tras peinarla Vigili, encontrando a Mateo Joseph. Este condujo y su pase acabó en Muriqi, que, tras controlar, fusiló a Lunin para hacer estallar a Son Moix.
No hubo tiempo para más y el Mallorca sumó una victoria de oro que sabe a mucho más. Y ahora llegan el Rayo Vallecano y el Valencia a Son Moix. La fiesta debe continuar.
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