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Fútbol

Manu Morlanes: «Somos el equipo de Primera que más runrún interno y externo ha tenido en el último año»

Escogido quinto capitán en septiembre, el centrocampista maño vuelve a sentirse importante a las órdenes del técnico argentino Martín Demichelis y confía en las posibilidad de salvación del equipo: «Este Mallorca está muy vivo»

Manu Morlanes, futbolista del Real Mallorca, posa para este diario en Son Bibiloni.

B. Ramon

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Quedan nueve jornadas y el equipo está en descenso.

-Es el último parón por selecciones y cuando empieza la temporada siempre esperas llegar en las mejores condiciones a este momento. Pero es lo que tenemos y no nos queda otra que afrontarlo con la mayor de las ganas porque es una situación que no es plato de buen gusto.

¿Cuánto pesa a la hora de salir a jugar?

-Sí que llevas un exceso de presión negativa, porque no es lo mismo estar como el año pasado que estar jugando por evitar el descenso, pero entra dentro de las posibilidades que hay al principio de temporada. Nosotros somos los que hemos jugado y nos hemos ganado estar en descenso, así que también tendremos que ser los que lo saquemos adelante.

¿Se juega con más ansiedad cuando se está ahí abajo?

-Llevamos mucho en esto. Si miras la plantilla, la mayoría hemos vivido situaciones parecidas ya. Hace dos años, recuerdo que aunque no estuvimos en descenso, fue una temporada complicada, lo que pasa es que la Copa eclipsó la situación en Liga. No queda otra que seguir trabajando, no hay otra manera de afrontarlo.

¿En verano se imaginaban estar peleando por no bajar?

-Era algo que se contemplaba. Obviamente, entre compañeros no se habla, pero viniendo de la segunda vuelta que hicimos el año pasado… Creo que la bola que hay alrededor del Mallorca se ha hecho muy grande, tanto en lo deportivo como en lo extradeportivo. Si echas la vista atrás a un año, ha habido muchísimas más cosas negativas que positivas. Todo ello, sumando a lo más importante, que es que nosotros no hemos dado el nivel, pues hace que estemos así ahora.

«Nosotros somos los que hemos jugado y los que nos hemos ganado estar en descenso»

¿Cuánto daño hace una derrota como la de Elche?

-Duele por muchas cosas. Era un partido ante un rival directo, tenemos la desgracia de que en la última jugada del partido fallamos un penalti… Veníamos en dinámica positiva y el equipo venía haciendo las cosas bien. Este año está siendo un ‘masterclass’ de cómo vivir momentos buenos y momentos malos y esta montaña rusa esperemos que tenga un buen final con la permanencia.

¿Qué le pasó exactamente al equipo? Con el 0-1 daba la sensación de tenerlo todo bajo control y, en diez minutos, se desplomó.

-El fútbol va mucho por dinámicas. Nos podemos ir a 38 jornadas y ver momentos donde un equipo no entiende por qué gana o por qué pierde tanto. Hasta el gol, estaba siendo un partido muy parejo. Metemos el gol y parece que todo se pone de cara. Pero el hecho de que nos empataran tan pronto, pues hizo que ellos, con su gente y con el ambiente que había allí, pues a veces no encuentres explicación. El segundo gol es una acción de las que hay miles en cada partido. Era un centro lateral sin aparente peligro. Y la acción del penalti resume un poco este año, una temporada de muchos altibajos.

La sensación que se ve desde fuera es que al primer golpe llegan las caras bajas y se cae el equipo.

-Si nos remontamos al año pasado con 30 puntos o el Espanyol ahora… ¿Cuál es el por qué? Es lo bonito del fútbol. Muchas veces ante muchas situaciones, a veces sale cara y otras cruz. Ahora estamos en un momento en que el rival produce poco y nos mete goles y a nosotros nos cuesta marcar. Cuando no salen las cosas siempre tiendes a ver otras que no son futbolísticas. Tenemos que centrarnos en lo que depende de nosotros, porque hay acciones puntuales dentro de un partido que no sé si llamarle suerte, pero que a veces se te escapan.

¿Es un problema mental más que futbolístico?

-Es una montaña rusa de emociones. Parece que, cuando estamos ahí a punto de sacar la cabeza del agua, la volvemos a meter. Ojalá esto acabe de la mejor manera y que sirva como aprendizaje para toda la institución. Estar en Primera División es el mayor de los premios que puede tener el Mallorca.

Veinticinco goles en contra en catorce partidos seguidos. Así es complicado pensar en salvarse.

-Sí. Y mirando estos tres últimos partidos, no hemos recibido grandes ocasiones. Han sido situaciones muy evitables que en otro momento no hubiéramos encajado. Contra el Espanyol, recuerdo la acción que tenemos para marcar en la línea… Son un cúmulo de cosas que nos están sucediendo, pero no son excusa. Viendo lo bien que hemos hecho las cosas tiempo atrás, estamos con posibilidades de salvarnos.

Manu Morlanes, futbolista del Real Mallorca, posa para este diario en Son Bibiloni.

Manu Morlanes, futbolista del Real Mallorca, posa para este diario en Son Bibiloni. / B.RAMON

Pero se necesitan victorias.

-Se trata de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Podemos pensar que con los goles de Muriqi, si hubiésemos encajado menos, estaríamos en otra posición, pero también que si no los hubiésemos metido, estaríamos ya descendidos. Prefiero quedarme con la perspectiva de que cuando el equipo ha hecho un poquito bien las cosas ha sacado resultados buenos.

Ha pasado tiempo ya de esa versión.

-Es verdad que hasta hace poco veías nuestros partidos y veías un equipo irreconocible en cuanto a ideas, solo resultados negativos, y dentro del equipo no se respiraba un buen clima; es un cúmulo de cosas. Creo que no había esa conexión con la gente y creo que ahora la hemos recuperado. Es importante que se note ahora en lo que queda porque suma puntos a final de temporada.

La solución del club fue la destitución de Arrasate. ¿Necesitaba el vestuario un cambio?

-Cuando las cosas no funcionan, obviamente no es el único responsable. Somos muchas piezas dentro del equipo, pero al final el fútbol opta siempre por destituir a la máxima autoridad dentro del vestuario, que es el entrenador. Creo que la llegada de Demichelis ha sido un soplo de aire fresco buenísimo; ha venido un staff con unas ganas tremendas de ayudar y unas ideas futbolísticas buenísimas. Creo que se está viendo un equipo mucho más valiente a pesar de los resultados. Esto va de ganar y si no lo haces, parece que lo que has hecho no tiene ningún tipo de sentido. Pero era necesario porque la gente ha sido capaz de cambiar el chip.

El discurso de Demichelis es muy diferente. ¿Qué ha cambiado?

-El mensaje en el fútbol y en la vida es fundamental. Creo que vale más el cómo expresas las cosas y las ganas que muestras. El hecho de venir nuevo, de una Liga distinta y no estar contaminado, pues hace que viniera con ganas de comerse el mundo. Los que estábamos aquí lo necesitábamos; veníamos con una losa muy grande de todo lo que estaba pasando. La propuesta es mucho más ofensiva y valiente, que no por ello garantiza resultados, pero sí creo que la manera de salvarse pasa por hacer los mejores entrenamientos posibles e intentar ser consecuente con los pequeños detalles del día a día, y este es un staff que se preocupa mucho de ello.

Se dice que Demichelis es casi obsesivo en ese aspecto.

-Sí. Es un entrenador que hace que aumente el nivel de exigencia y que las cosas salgan mejor, que la gente dé lo mejor que sí. Desde el primer día habló de manera individual con jugadores para lograr mejoras. De peso, sobre el nivel físico, trabajo extra para los que no veníamos jugando… Si tú quieres aumentar el nivel en la élite, todo pasa por eso.

«Las ideas y los valores no hay que cambiarlos vengas de malos o buenos momentos»

Samu Costa o Muriqi han dicho que el equipo juega mejor ahora que antes. ¿Comparte esa visión?

-Sí. Tengo una filosofía y es que pienso que las ideas y los valores en la vida no hay que cambiarlos independientemente de que vengas de malos o buenos momentos. Y creo que en la etapa anterior había mucha diversidad de estilos y de sistemas. Veo bien que haya cambios, pero creo que si tienes una idea de cómo ganar, es innegociable; vaya bien o mal la cosa. Me remonto a la época de Javier (Aguirre). No se veía jugar al equipo distinto y, me gustara más o menos, un entrenador tiene que tener esa identidad. Y cuando la tienes y puedes convencer a los jugadores, es más fácil que capten lo que busca. Y en el caso de Jagoba, que no digo que no la tenga, se fueron dando muchas situaciones negativas. Y cuando se acumulan, cuesta mantener ese convencimiento de que una única idea es la correcta.

Si no es una crítica, se le asemeja bastante.

-No, no. Para nada.

Explíquese.

-Hay entrenadores que cuajan en un sitio y otros no; en base a su personalidad hay grupos con los que cuajas más y otros menos… No es una crítica, ni mucho menos. Creo que las etapas se acaban. Cuando acumulas muchos partidos sin ganar, parece que la credibilidad de un entrenador se acaba. Estoy seguro de que a Jagoba le espera un futuro muy bueno porque había demostrado en Osasuna que es un gran entrenador.

Con Jagoba empezó como titular indiscutible y acabó perdiendo su sitio.

-Si miras mis estadísticas estos últimos años, al final siempre he tendido a ser un futbolista que juega menos porque los entrenadores buscan otro perfil para corregir la situación. En cambio, cuando el equipo ha conseguido victorias, parece que los jugadores con características a las mías suelen jugar porque los entrenadores suelen ser más valientes y hay menos miedo a perder.

¿Está siendo esta su temporada más difícil en la isla?

-Si le sumas a todo lo que he dicho la situación deportiva, seguramente sí. Mi juego depende mucho del colectivo y soy el primero que nota que las cosas no están saliendo dentro del campo. Por mis condiciones dependo mucho del equipo y, evidentemente, cuando no salen, uno mismo siente que no sabe cómo responder.

Fue una de las sorpresas en el debut de Demichelis. ¿Sintió que era una apuesta personal del técnico?

-Él habló conmigo y me transmitió su idea. Creo que puede cuajar dentro de ella y, entendiendo que dentro de una temporada hay muchos altibajos, estar con un entrenador que sientes que cree en ti como jugador, lo demás depende de ti mismo. Pero cuando las decisiones son independientes al nivel de uno, es más complicado. Si un entrenador como Martín apuesta por tener el balón, sé que voy a tener más posibilidades para jugar que si apostamos por correr detrás de él y defender. Tener un míster que apuesta por esta forma de jugar hace que las ganas de entrenar y competir sean mejores.

«La bola que hay alrededor del Mallorca ha crecido mucho, tanto en lo deportivo como en lo extradeportivo»

En los dos partidos en los que ha sido titular, ha formado en rombo, un sistema casi extinto hoy en día.

-Intentó sorprender un poco. Tiene mucha versatilidad en los sistemas y prueba muchas cosas. Funcionó, aunque obviamente de cara a vosotros, si hubiésemos ganado, habría funcionado más. Nosotros nos fijamos más que en el resultado. El proceso es igual o más importante. Ahora igual no hay tiempo para ello, pero si quieres construir un proyecto a largo plazo, si en los entrenamientos no hay un buen feeling, a la larga es insostenible.

Acabará el parón y llega el Real Madrid. Casi nada.

-Es un partido en el que todo lo que saquemos, bienvenido será. Somos conscientes de su nivel, pero también de que en los últimos años en casa se lo hemos puesto complicado. Luego tenemos dos partidos más en casa, así que hay que coger este pack. Tenemos que llegar con opciones al final de Liga.

¿Este Mallorca está vivo?

-Claro que sí. Podríamos estar con 18 puntos si nos ciñéramos a todo lo que ha pasado en el último año. Si miras a los equipos de Primera División, diría que somos el que más runrún interno y externo ha tenido en el último año. Y por suerte estamos a un punto de salir del descenso, con partidos ante rivales directos y en casa. Tenemos muchas posibilidades reales.

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