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Fútbol

Los deberes urgentes de Demichelis en el Mallorca

El técnico argentino afronta el parón por selecciones con la misión de pulir el nuevo estilo que persigue implantar, corregir los errores que se repiten partido tras partido y recuperar al equipo mentalmente tras la debacle de Elche

Varios jugadores del Mallorca, ayer durante un ejercicio en Son Bibiloni.

Varios jugadores del Mallorca, ayer durante un ejercicio en Son Bibiloni. / RCDM

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Tener dos semanas por delante sin jugar tras venir de una derrota como la de Elche no es plato de buen gusto para nadie. El futbolista lo que desea tras perder es tener una oportunidad cuanto antes de resarcirse. Y más en la situación clasificatoria en la que está el Mallorca, anclado de nuevo al descenso y con sus rivales directos en dinámica positiva. Pero el calendario manda y el primer parón del curso por compromisos internacionales ha llegado tras dejar escapar una final y con el Real Madrid en el horizonte más próximo.

Para Demichelis, estas dos semanas, en las que se queda sin cinco titulares por compromisos con sus selecciones, son un paréntesis que debe aprovechar para muchas cosas y en las que no puede perder ni un minuto. Pulir el estilo que quiere implantar, del que se han visto ya muchos trazos pero que sigue sin tener equilibrio entre ataque y defensa, es su principal dolor de cabeza. Pero también lo es recuperar a un equipo que ha quedado tocado tras ver cómo dejó escapar otro partido por errores de bulto.

El técnico argentino ya ha dejado claro que va a morir con sus ideas. Apostar por el buen trato de balón, dominar desde la posesión y ser un equipo valiente son las señas de identidad que está intentando plasmar en el Mallorca. Otra cosa es que los mimbres den para ello. Son muchas las jugadas en las que los bermellones corren riesgos, empezando por salidas desde la portería más que comprometidas que no se han convertido en un regalo para el rival de milagro. Buscar la excelencia es complicado cuando la presión atenaza a todos los futbolistas, como le sucedió a Antonio Sánchez en el Martínez Valero, excesivamente nervioso en una posición que no era la suya.

Con la entrada de Pablo Torre y el mayor énfasis en el centro del campo el Mallorca ha ganado fluidez en ataque y se nota cómodos a los futbolistas. Lo han reconocido ante los micros jugadores de peso como Samu Costa y Muriqi. Pero de nada sirve jugar más ‘bonito’ si cada vez que el equipo rival llega está cerca de marcar. O si ante el primer golpe el equipo se cae, se atenaza y entra en pánico. El trabajo de Demichelis es mental más que táctico. La plantilla acumula más de un año de caída en barrena, llevándose a un entrenador por delante, y cerca de tocar fondo.

Estas dos semanas, a pesar de que no puede trabajar con futbolistas clave como Valjent, Samu Costa, Muriqi o Virgili, que ya ha cumplido su exagerada sanción de dos partidos y podrá estar ante el Real Madrid, deben servir para levantar al equipo y construir un sistema efectivo en las dos áreas. Quedan nueve jornadas y el tiempo comienza a agotarse.

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