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Fútbol

Un Mallorca demasiado frágil en los momentos clave

Martín Demichelis sigue sin encontrar la cura para un equipo que se derrumba al mínimo golpe y que encaja con suma facilidad partido tras partido

Tres errores groseros le condenaron frente al Elche

Once del Mallorca en el partido de este sábado frente al Elche en el Martínez Valero.

Once del Mallorca en el partido de este sábado frente al Elche en el Martínez Valero. / RCDM

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Este Mallorca tiene un problema que surgió con Jagoba Arrasate, al cual no le pudo poner solución durante meses, y que continúa con Martín Demichelis, que tampoco está sabiendo qué hacer para que desaparezca, aunque en su caso lleva mucho menos tiempo en la isla. Y es que este equipo es demasiado frágil. Al más mínimo golpe se derrumba y se convierte en un chollo para los rivales, que huelen la sangre y se aprovechan. Pasó ante Osasuna en El Sadar y se repitió este sábado frente al Elche.

Con lo que hay en juego en cada partido, con la permanencia en Primera División pendiendo de un hilo cada vez más fino, el Mallorca no se puede permitir convertirse en el equipo ante el que todo rival remonta. Ante Osasuna no fue completa, pero se desperdició un 0-2 a partir del minuto 89.

Pero ante el Elche, en lo que era una final y en la que los bermellones podían dejar el descenso a cinco puntos más el golaveraje, hundiendo prácticamente a un rival que llevaba sin ganar desde el 21 de diciembre, se falló de manera estrepitosa. Y se hizo mediante errores individuales groseros, una desconexión mental de diez minutos que fue letal y un nuevo plan de partido a partir de los cambios que no funcionó.

El choque ante el Elche discurrió de la manera que se esperaba. Demichelis buscó sorprender modificando el sistema para jugar con dos futbolistas por fuera y obligar a los carrileros ilicitanos a vivir con un ojo en la espalda para evitar los huecos.

Los dos equipos tuvieron su cuota de posesión y fases de dominio durante el choque. Faltaron las ocasiones claras, aunque ambos se pudieron ir con un gol a favor si Muriqi y Álvaro Rodríguez no hubieran errado en sendas ocasiones muy claras.

Y cuando llegó el tanto de Pablo Torre, en el que debería haber sido el momento de más alegría y de control, todo el castillo se vino abajo. Cuatro míseros minutos es lo que tardó el equipo en recular, en no poder despejar la pelota con claridad en dos centros consecutivos y en que Mascarell fallase de forma incomprensible con un despeje que le cayó manso a Rafa Mir, que solo tuvo que controlar, levantar la cabeza y colocar el balón para empatar.

Y a este Mallorca los golpes le dejan por los suelos. Cabezas bajas, gestos de desaprobación y sin soluciones. Porque además, poco antes habían dejado el campo tanto Pablo Torre como Luvumbo, siendo este último el único con habilidad para encarar por fuera.

Y una sensación empezó a sobrevolar el Martínez Valero. Y era que el Mallorca estaba perdido en el campo. Y así lo aprovechó el Elche. Cargó, como todo el partido, por la nerviosa banda de Antonio Sánchez, solo siempre y sin ayudas. Y el centro de Valera, con Leo Román sobre la línea sin amagar con salir y con Lato perdiendo la vigilancia, acabó con Morente rematando a placer.

Para culminar la tarde de desgracias, Muriqi remató su peor faena de la temporada con un penalti que se marchó muy alto. Demichelis tiene una larga lista de tareas por arreglar. Pero si no corrige la debilidad mental de la plantilla en los momentos críticos, poco podrá conseguir.

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