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Fútbol

Opinión | Demichelis se equivoca de enemigo y desata un incendio en el Mallorca

Da hasta vergüenza tener que recordarlo, pero la función de un periodista que informa sobre el club bermellón no es apoyarlo

Demichelis, durante la rueda de prensa de este sábado.

Demichelis, durante la rueda de prensa de este sábado. / LaLiga

Sebastià Adrover

Sebastià Adrover

Palma

Ahora resulta que nos tenemos que llevar las manos a la cabeza por descubrir que haya jugadores del Mallorca que hablan con periodistas. Lo que sucedió en la sala de prensa del Martínez Valero fue tan desagradable como innecesario y fue por culpa de alguien que, precisamente, las ha visto de todos los colores en este deporte: Martín Demichelis.

El entrenador argentino recriminó al compañero Juanmi Sánchez en plena rueda de prensa que hubiera conversado con uno de sus pupilos escudándose en que quería ser «frontal». Sin embargo, lo único que hizo es demostrar una torpeza y una irresponsabilidad infinita al poner a los pies de los caballos al enviado especial de Fibwi Radio. El técnico tiene derecho a estar enfadado, por supuesto, pero eso se le traslada en una conversación privada y no ante las cámaras de toda España.

No está el Mallorca para este tipo de incendios y todavía es peor que el pirómano haya sido el propio preparador, que desde el primer día pidió "unión". Es obligado que tenga más diligencia a la hora de elevar el rendimiento de sus discípulos sobre el césped.

Da hasta vergüenza tener que recordarlo, pero la función de un periodista que informa sobre el Mallorca no es apoyar al Mallorca. Algo tan básico como eso se olvida a menudo, sobre todo cuando llegan las curvas.

Uno es consciente de la responsabilidad que supone ejercer esta profesión, no hay que ser ingenuos, y entre ellas no está la de ir con la bufanda puesta cuando ejerce su labor, independientemente de la procedencia del plumilla. Por eso es ridículo que Demichelis le recordara su condición de mallorquín a Sánchez, como si eso fuera a provocar que dejara de hacer su trabajo.

No es ningún secreto que en el vestuario de Son Bibiloni sobran las tonterías. Parece que la llegada del ex del River Plate ha acabado con algunas, pero es inevitable que se mantengan vicios del pasado. Como periodista jamás osaría a criticar una filtración a un compañero, chapó por el que la haya conseguido si eso le ofrece una información relevante, pero está claro que el jugador que ha vendido al periodista no ha sido el más listo de la clase.

Primero porque traiciona a una persona que supuestamente confía en ella, y después porque le está dando pistas al entrenador y al resto de la plantilla que está detrás de algunas publicaciones. Y eso no es baladí, sobre todo en un entorno con tanto ruido como el de un equipo de fútbol de élite.

Quizá este fuego haya sido encendido para no hablar de los problemas reales del equipo. La increíble remontada del Alavés en Vigo tiene consecuencias, porque deja a los bermellones en descenso hasta el 4 de abril -día en el que se enfrentan al Madrid-, como mínimo.

Demichelis dio otro cambio de aires, pero esta derrota en Elche volvió a demostrar la enorme fragilidad de este equipo. Es hora de espabilar y dejar las excusas para el verano, aunque es evidente que los actos de fe, como el del director deportivo Pablo Ortells en el mercado de enero, hayan sido una temeridad. El mallorquinismo está en manos de estos profesionales, depende de ellos. Eso sí, nosotros seguiremos preguntando.

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