Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Fútbol

Un triunfo que da credibilidad al proyecto de Demichelis

La victoria del Mallorca ante el Espanyol, más necesario que convincente, sirve para que la nueva forma de jugar que pretende instalar el técnico argentino cale de manera más profunda entre la plantilla

Pablo Torre celebra su gol ante el Espanyol.

Pablo Torre celebra su gol ante el Espanyol. / GUILLEM BOSCH

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

El RCD Mallorca necesitaba ganar al Espanyol como fuese. Sumar los tres puntos iba mucho más allá de solamente el beneficio deportivo que suponía salir de las posiciones de descenso varias jornadas después. Un nuevo proyecto, como el que encabeza Martín Demichelis ahora, no se puede sustentar únicamente en palabras y buenas intenciones. Sin victorias, todo ello corre riesgo de desmoronarse a la misma velocidad con la que llegó. Pero por suerte, al menos de momento, ese momento deberá esperar.

No fue un partido brillante, ni mucho menos. De hecho, fue bastante inferior al realizado ante Osasuna en Pamplona. A Lisci le sorprendió el rombo en el centro del campo; a Manolo González no. Se necesitó de una expulsión justa para desnivelar el desarrollo de un encuentro que pintaba feo, para qué engañar, y de que la fortuna arbitral –cuándo acuden o no al VAR y cuándo deciden mantener o no su decisión es una lotería– le cayese de cara a los bermellones para remontar el choque y sumar un triunfo que permite afrontar la finalísima de Elche por encima en la clasificación.

Con cuatro puntos de seis, la era Demichelis ha arrancado casi de la mejor manera posible. Pero como el propio técnico dejó entrever en la rueda de prensa posterior al choque frente al conjunto blanquiazul, deberá tocar cosas si quiere que los suyos se impongan en el Martínez Valero. Este domingo, ante el Espanyol –que al igual que los ilicitanos no sabe lo que es ganar en 2026– apostó por el mismo once que puso en liza en El Sadar.

El objetivo era muy claro: dar continuidad a lo que le gustó, resguardarse en su idea inicial para intentar ganar en su debut en Son Moix y redoblar su confianza en los jugadores.

Sin embargo, las cosas fueron muy diferentes a las vividas en Osasuna. Ya desde el pitido inicial se vio que la salida de pelota no iba a ser tan fluida. Tanto Valjent como Raíllo, excesivamente lentos en la circulación, tenían numerosos problemas para encontrar al futbolista libre en el centro del campo. El Espanyol estaba muy bien plantado en el campo, dejando pocos espacios y saltando a la presión tanto si recibían Morlanes o Pablo Torre como si la pelota acababa en alguno de los laterales.

El resultado fue que durante muchos minutos Valjent fue el futbolista que más entró en contacto con la pelota.

Demichelis dialogó mucho en varias ocasiones con Pablo Torre, pidiéndole que se hiciera su espacio para aparecer, algo que consiguió cuando los laterales empezaron a jugar por dentro rápido al recibir el balón. Pese a todo, al Mallorca le costó generar y, sobre todo, tener enchufado a un Muriqi que vivió un partido muy discreto al estar muy vigilado.

Más allá del gol encajado, en el que muchos pudieron hacer más de lo que hicieron para impedirlo, la segunda parte fue la que lo cambió todo. La expulsión, más que correcta, dibujó un nuevo escenario y ahí Demichelis fue con todo, hasta el punto de hacer debutar a un inédito Kalumba –más emoción que acierto– y acabar con dos defensas solo en el campo, improvisando una línea de cinco.

Los goles, más allá de la polémica, sirvieron para otorgar un triunfo al Mallorca y al nuevo proyecto. Las nuevas directrices impuestas a la plantilla y los nuevos hábitos en entrenos y partidos se seguirán cumpliendo a rajatabla porque por el momento funcionan. Y esa es la mejor de las noticias para el club.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • RCD Mallorca
  • Osasuna
  • VAR
  • Espanyol
  • Demichelis
Tracking Pixel Contents