Fútbol | Primera División
Arrasate sale muy mal parado de la derrota en Vigo
El entrenador del Mallorca optó por un planteamiento conservador que se tradujo en una producción ofensiva nula
Muchos aficionados ya piden un relevo en el banquillo para el de Berriatua, al que se le va terminando el crédito

Jagoba Arrasate, durante el partido de este domingo ante el Celta en Balaídos. / LaLiga
Él mismo lo admitió en la rueda de prensa posterior al partido ante el Celta: es el peor momento de Jagoba Arrasate como entrenador del Mallorca desde que llegó al banquillo bermellón la pasada campaña. Su equipo realizó ante los gallegos la friolera de un tiro en todo el encuentro. Los de Giráldez no vieron en ningún momento peligrar el choque porque el cuadro balear no causó sensación de amenaza en ningún momento, tal y como reconoció también el técnico.
"Si haces un planteamiento conservador y pierdes 1-0, te queda esa cosa de que no has hecho todo lo que estaba en tu mano". Esas fueron las palabras del de Berriatua en la previa del duelo ante el conjunto celeste. Y fue, casi exactamente, lo que ocurrió después en el partido.
El vizcaíno optó por una defensa de cinco para frenar la sangría defensiva. Eligió alinear a Raíllo, al que se le notó que llevaba varias jornadas sin jugar y cometió el penalti decisivo, y sentar a David López, que había sido prácticamente el mejor defensa en los últimos encuentros. Maffeo actuó como tercer central y Antonio Sánchez en el carril derecho. Ambos jugaron fuera de su sitio y los de Giráldez aprovecharon esa circunstancia para hacer daño por ese costado, especialmente en el primer tiempo. Pero lo peor, sin duda, fue la propuesta ofensiva, que fue nula. Ni un tiro a puerta. Ni uno. Da la sensación de que el equipo no sabe a qué juega. No transmite nada, no tiene alma.
Y para colmo, los cambios transmitieron todavía menos. No aportaron nada. Fueron predecibles y todavía más conservadores que el planteamiento inicial. Con 0-0 y todo por decidirse, Arrasate decidió quitar a sus dos mejores jugadores del terreno de juego (Muriqi y Jan Virgili). Y cuando tocaba remar, se encontró con que no tenía ningún jugador de banda ni un delantero rematador.
Se han hecho muchas cosas mal que no son responsabilidad del técnico para llegar a este escenario. Pero en este tipo de situaciones límite el que suele caer primero es el entrenador, al que se le va acabando el crédito. Tras la derrota, las redes sociales se inundaron de mensajes de aficionados pidiendo un relevo en el banquillo.
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