Fútbol
Opinión | Pedir primas por la permanencia: un insulto que el Mallorca no puede permitirse

Alfonso Díaz y Pablo Ortells, durante la rueda de prensa del miércoles en Son Moix. / Guillem Bosch

Es muy fácil caer en la demagogia cuando se habla de dinero en el fútbol. Es evidente que los profesionales que rodean a este deporte, sobre todo los que están sobre el césped, cobran unos salarios desorbitados por hacer su trabajo, sobre todo en comparación con otros gremios. Este es un debate tan manido que suele zanjarse con que perciben lo que generan, y en eso uno está de acuerdo, aunque es algo que daría para muchos análisis discutibles.
Sin embargo, lo que sucede en el vestuario del Mallorca es un insulto a la inteligencia. Solo faltaría que los jugadores cobraran una prima por cumplir con su obligación mínima, que es conseguir la permanencia en Primera División.
El simple hecho de pedir un premio extra por hacer su trabajo evidencia que viven en una realidad muy alejada del resto de los mortales, aunque precisamente este sea un argumento que invita a caer en la anteriormente mencionada demagogia. Los capitanes pueden reclamarlo, por supuesto, y hay ejemplos de que clubes han tragado en este tipo de peticiones, pero pecarían de ingenuidad si por algún momento creyeran que se les complacería por ello. Esta temporada, precisamente, no está el horno para bollos para este tipo de caprichos que chirrían solo con pensar que se hayan reclamado.
En este caso la razón asiste a Alfonso Díaz, que como es lógico ha defendido los intereses del club ante sus extraordinariamente bien pagados empleados. Eso sí, en la planta noble de Son Moix tienen que ser mucho más listos en el futuro con este asunto. Una vez más se evidencia que hay cosas básicas del mundo del fútbol que no controlan como debería.
No puede ser que esta negociación se solucione en pleno mes de febrero, ya con la segunda vuelta empezada, cuando lo normal es que se zanje en la pretemporada. En Austria, con el calor del mes de julio, debería haberse cerrado para no dejar que temas tan sensibles distraigan a una plantilla que ya hubiera sabido a lo que atenerse en el resto de la campaña. Ahora lo que importa es que eleve su nivel de una vez, Arrasate incluido, y evite el descenso, que es su puñetera obligación.
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