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Fútbol | Primera División

El Mallorca, inmerso en un atasco muy peligroso en la lucha por la permanencia

La distancia entre el octavo y la zona roja es de tan solo cinco puntos

El Girona evidencia la importancia de encadenar resultados positivos, algo de lo que no ha sido capaz el conjunto bermellón

Muriqi, Samu Costa y Kumbulla se posicionan para rematar un córner ante el Athletic.

Muriqi, Samu Costa y Kumbulla se posicionan para rematar un córner ante el Athletic. / GUILLEM BOSCH

La situación que se está viviendo en la zona media/baja de La Liga es delirante. Cinco puntos entre el octavo, posición que la temporada pasada daba acceso a la Conference League, y el descenso, que lo marca el Alavés. Esa es la distancia en la que hasta once equipos se apiñan. El Girona, que comenzó el año en la zona roja, ha ganado sus tres partidos del 2026 y ahora está undécimo, con 24 puntos. El equipo de Míchel ha escalado siete posiciones en solo tres jornadas, una muestra clara de cómo dos victorias consecutivas pueden dispararte en la tabla… o hundirte si ocurre lo contrario e, incluso, hacerte caer al descenso.

El problema, en el caso del Mallorca, es que la paciencia y el fútbol no se llevan bien, y más cuando los bermellones no han sido capaces de sumar dos victorias de manera consecutiva. La sensación es que cualquier tropiezo vuelve a activar todas las alarmas y condena a los de Arrasate a vivir instalados en la incertidumbre.

El hecho de que la clasificación esté tan apretada también hace que los duelos directos entre los equipos de esta zona gocen de una importancia vital, tal y como explicó Ernesto Valverde tras el triunfo del Mallorca ante el Athletic: "Les sacábamos antes del partido seis puntos, hemos venido a buscar la victoria para sacarles nueve y se nos han convertido en tres".

Ese razonamiento sirve también para los partidos perdidos ante Girona (1-2) y Rayo Vallecano (2-1). De haber ganado uno o incluso ambos, los bermellones no solo tendrían tres o seis puntos más: sus rivales directos sumarían tres menos. En una clasificación tan comprimida, ese matiz lo cambia todo.

El cuadro balear necesita encadenar varios resultados positivos para salir de este atasco tan peligroso que se está formando. Y este fin de semana, considerando el rival y el escenario, será complicado. Los de Arrasate visitan al Atlético de Madrid en el Metropolitano, donde los de Simeone están invictos esta temporada. Cuentan todos los partidos de Liga y Champions por victoria excepto un empate ante el Elche en la segunda jornada del campeonato. De hecho, los colchoneros no pierden en su feudo desde abril del 2025 (0-1 vs. Barcelona).

La clave para estos once equipos atrapados en un pañuelo será la regularidad. Ni el Athletic, inmerso en la Champions, ni el propio Elche, octavo y muy elogiado por su propuesta futbolística, pueden permitirse desconectar si no quieren llevarse algo más que un susto.

Y si los equipos españoles cumplen en Europa, no es descabellado pensar que la octava plaza vuelva a otorgar billete para la Conference League. Puede parecer paradójico, pero ahora mismo la distancia entre soñar con Europa o caer al infierno no alcanza ni dos partidos.

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