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Fútbol | RCD Mallorca

La solución del Mallorca va más allá de fichar a un extremo derecho, por César Mateu

Ortells dando explicaciones a aficionados que acudieron a protestar este domingo en Son Moix.

Ortells dando explicaciones a aficionados que acudieron a protestar este domingo en Son Moix. / Ana B. Muñoz

Palma

Todos quedan señalados después de la mala primera vuelta en Liga del Mallorca: Alfonso Díaz, CEO de Negocio; Pablo Ortells, director deportivo; Jagoba Arrasate, entrenador; y la plantilla. Nadie se libra de salir ileso y nadie merece llevarse el papel principal porque todos tienen su cuota de protagonismo. La entidad bermellona se aleja cada vez más de sus aficionados, varios mercados de fichajes después siguen sin solucionarse las carencias de la plantilla, el juego del equipo es peor jornada tras jornada y los jugadores que cometen errores impropios de futbolistas de Primera División se acumulan en la plantilla.

El ejemplo más claro es el de Pablo Torre, que fue incapaz de dar un pase sencillo, con todo el tiempo del mundo, a Mojica este domingo en la derrota ante el Rayo Vallecano cuando el equipo se estaba volcando en busca del empate. La única noticia positiva es que los bermellones todavía están fuera del descenso, pero solo saca un punto al Valencia, que es una distancia demasiado pequeña como para estar tranquilo. O peor todavía es el pasotismo de Asano, que no pudo saltar a calentar a la banda hasta el 50 porque se olvidó de la camiseta en el vestuario.

Los discursos están agotados y la afición ha dicho basta porque no se ve ninguna mejora en el verde, ni tampoco en el despacho de Pablo Ortells, que salvo sorpresa, optará por un mercado de fichajes invernal con poco movimiento. La pieza que busca es un extremo derecho y nada más.

Ortells no renovó la plantilla

Necesitan a un jugador por la banda diestra, pero el mayor problema que está teniendo Arrasate para sumar puntos no está en el ataque y quizás tampoco en la defensa, sino en la falta de identidad del equipo, que no sabe a qué juega y que es incapaz de salirse del guion sencillo: balones a Muriqi y que lo intente Virgili, que es el único que encara. Preocupan las desconexiones y los errores individuales que se acumulan y que cuestan puntos demasiadas veces, como el mal despeje de Maffeo este domingo, que acabó en el primer gol del Rayo. La plantilla necesita una renovación que Ortells no hizo en el pasado verano. Y ahora se pagan las consecuencias porque los 18 puntos en la segunda vuelta de la temporada fueron una señal ignorada y los 18 puntos en la primera vuelta de este curso su consecuencia.

Muriqi, el único que rinde por encima de lo esperado en el Mallorca

El Mallorca ha marcado 21 tantos en los primeros 19 encuentros. Una cifra que en Primera no conseguía desde la temporada 10/11 y que tiene un claro protagonista: Muriqi. Está firmando su mejor curso como bermellón, con media ocasión anota y lleva once tantos y el peso del equipo de cara a portería. Más allá de la eficacia del kosovar, nadie más tiene acierto para marcar. Todo pasa por él. Y eso también preocupa porque el equipo es incapaz de trenzar jugadas ofensivas y posesiones largas que no acaben en un pelotazo o en un balón atrás a Leo Román. Se escudan en su futbolista franquicia y la forma de juego que debería ser un recurso se vuelve la norma.

Es alarmante como con un jugador más por la expulsión de Óscar Valentín, el equipo de Jagoba Arrasate estuvo lejos de empatar el encuentro. Jugó ante diez futbolistas diez minutos más lo añadido y en el campo estaban Sergi Darder, Pablo Torre, Virgili, Javi Llabrés, Mateo Joseph, Abdón y Muriqi. El técnico del Mallorca lo puso todo en el césped, menos a Asano, que su nivel está muy por debajo de lo esperado. Pero no fueron capaces de disparar a portería en toda la segunda parte. Solo el kosovar estuvo cerca de marcar en un córner, pero el remate se fue desviado. El resto, inexistente. Faltó juego y también calidad para llevarlo a cabo.

Arrasate, cuestionado

Arrasate quedó señalado por no trabajar en un plan de una forma eficiente, pero Ortells mucho más por construir una plantilla que sigue sin ser suficiente para proponer un cambio de modelo más allá del sistema de juego defensivo de Javier Aguirre, que ya no se sabe ejecutar. Muchos jugadores también deben dar un paso al frente porque no demuestran en el campo ni el precio que pagaron por ellos, ni el salario que perciben mensualmente y se escudan en que la forma de jugar "no les beneficia".

El Mallorca necesita mucho más que un extremo derecho. Y la pelota está en el tejado de Pablo Ortells porque debe decidir si confía plenamente en su entrenador fichando a más de una pieza y asumiendo que su planificación deportiva en verano fue insuficiente, o bien opta por el camino más fácil para él que es sustituir al técnico de Berriatua, que es el eslabón más débil. En ambos casos, los fallos del director deportivo comienzan a acumularse y las miradas empiezan a apuntar en su dirección, a pesar de cumplir con los objetivos las temporadas pasadas.

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