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Fútbol

Entrevista a Jan Virgili: «Flipé cuando Arrasate me llamó y me dijo: ‘te quiero aquí el sábado’»

El extremo del Mallorca, una de las grandes revelaciones de la Liga, se confiesa en una larga charla con el ‘Esportiu Maresme’, la revista deportiva de Vilassar de Mar, su pueblo, y este diario

VÍDEO | Estas son las mejores frases de la entrevista a Jan Virgili

FOTOS: RCDM / Emilio Pérez de Rozas / Ana Escobar | VÍDEO: Redacción Digital

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

Palma

Todo fue tremendamente hermoso, sencillo, emocionante, sí, sí, emocionante. El Real Mallorca lo entendió a la primera y, desde el minuto uno, todos sus responsables tuvieron la sensación de que era un buen momento y, sobre todo, un excelente escaparate para que su nueva estrella, uno de los jóvenes revelación de la presente temporada, el catalán Jan Virgili (Vilassar de Mar, 2 de julio de 2006) se mostrase tal y como es y, sobre todo, repasase su corta pero intensa carrera deportiva.

El motivo era (casi) único. Toni Frieros, uno de los mejores periodistas deportivos que hay en Catalunya, vinculado desde siempre al diario ‘Sport’, del Grupo Prensa Ibérica, al que también pertenece Diario de Mallorca, ofrecía la portada y cuatro páginas interiores de su mensual ‘Esportiu Maresme’, una auténtica joya periodística de aquella comarca marítima, vinculada, única y exclusivamente, a los deportistas, clubes y entidades deportivas de todo tipo, con una tirada de 10.000 ejemplares, todos gratuitos y 6.000 seguidores en Instagram.

Repito, la cita fue, simplemente, deliciosa. Virgili se presentó como si fuese al barbero. Joven, campechano, silencioso cuando no le preguntaban, extremadamente sincero, lo que periodísticamente es muy de agradecer, cuando Frieros le hacía todo tipo de preguntas. Servicial hasta el extremo de no parecer la estrella incipiente que es, que se muestra en el campo y, por descontado, dispuesto a colaborar para lucir de lujo tanto en la portada con en las páginas interiores de la que ya es su revista de cabecera. Fijo.

«Ni en el mejor de mis sueños me hubiese imaginado vivir todo lo que estoy viviendo y lo que espero vivir y disfrutar en Mallorca», empezó comentando Virgili indiferente a la grabadora de Frieros, sentado en la primera fila de la sala de prensa de Son Moix. ¿Sorprendido? «Sí y no, porque yo siempre he confiado mucho en mis posibilidades y creo que lo estoy asimilando todo muy bien porque, aunque todo está pasando muy deprisa, he madurado mucho y lo vivo con tranquilidad, con mucha serenidad, con los pies en el suelo».

«El fútbol», le contó Jan a Toni, eso, Jan a Toni, pues la charla no podía ser más libre y suelta, casi un café con leche, «siempre ha sido mi obsesión. Estaba en el colegio esperando que llegase la tarde para ir a entrenarme y, por descontado, soñaba con el fin de semana para jugar el partido. El fútbol es la única cosa que me interesa, junto a mi familia y mis amigos».

«Cuando en mi segundo año de prebenjamín, el Espanyol me descartó, lloré un montón, aún recuerdo el momento que mi padre me lo contó"

Ese fútbol, esa obsesión, que es, sin duda, su pasión, también le ha dado muchos disgustos, incluso de niño, de muy niño. «Cuando en mi segundo año de prebenjamín, el Espanyol me descartó, lloré un montón, aún recuerdo el momento que mi padre me lo contó. Todo el mundo lo dice y yo puedo certificarlo, si superas esos momentos, creces, te haces más fuerte. Son momentos duros, que debes superar y, si lo consigues, aprendes y te haces más fuerte». Luego, el Vilassar de Dalt lo repesca y hace un ‘temporadón’ con el benjamín, ganándolo todo.

Jan no es un gigante, más bien un extremo escurridizo, hábil, veloz, ‘driblón’, percutor. «Jamás he tenido complejo de pequeño (1,77 metros), aunque casi siempre era el más bajo del equipo. Y no lo he tenido nunca porque suplía la falta de altura con valentía, empuje, determinación. No me asustaba nadie y, como tenía un buen toque de balón, me defendía bien».

No se defendió muy bien cuando dio el salto a la Damm, uno de los clubes, una de las mejores canteras de Catalunya. Hablando de la Damm es cuando surge el Jan más sincero, lo que es digno de agradecer y admirar. Podía habérselo ahorrado, sí, pero lo dijo, lo verbalizó. «Mi padre se pegaba unos palizones de coche que no veas, cada tarde me llevaba al Vall d’Hebron. Sin mis padres, no hubiese sido nadie, nadie». Jan reconoce que en la Damm no tuvieron paciencia con él. «Prescindieron de mí por una cuestión de comportamiento. Éramos tres o cuatro en el equipo que, de vez en cuando, la liábamos, pero, en lugar de hablar con nosotros, asesorarnos, decidieron darnos la baja. No nos dieron una segunda oportunidad».

En ese instante de la charla, repito, que no entrevista, Frieros se acuerda que, en la introducción, en sus primeros comentarios nada más encontrarse con nosotros, Jan explicó que su madre es psicóloga. ¿Y siendo tu madre psicóloga, no te ayudó en esos momentos? «Mi madre es mi madre, no mi psicóloga y sus consejos son consejos de madre. Y, sí, en aquella época, fui a un psicólogo. Tenía, insisto, un carácter muy fuerte, reaccionaba muy impulsivamente, era muy inquieto».

«Lo máximo que he estado en un mismo equipo han sido dos años»

Ni que decir tiene que Jan era perfectamente consciente de lo que estaba relatando, de cómo se estaba abriendo a un periodista que acababa de conocer, pero que era de su pueblo. «No sé si yo no entendía a los demás o los otros no me entendían a mí, Afortunadamente, a medida que he ido creciendo, haciéndome mayor, he ido madurando y mi comportamiento cambió. Y mucho, sí, mucho». Tal vez por eso, añade, ha estado en tantos clubes, ha cambiado tantas veces de equipos. «Lo máximo que he estado en un mismo equipo han sido dos años».

Y llega otro momento vital en la vida, en la carrera, de este pequeño ‘dimoni’ del Real Mallorca, cuando se va dos años ¡dos años!, al Nàstic de Tarragona. «Sí, sí, lejos de mi querido Vilassar y tengo que quedarme a vivir en la residencia que tenía el club, pero fue un cambio que me vino muy bien, me adapté muy rápidamente». Le fue tan, tan bien, que el Barça lo fichó. Y empezó otro tipo de sufrimiento: las dudas, no saber si se cerraría o no el fichaje, si era o no cierto que el Barça lo quería. «¡Uf!, pasé unos nervios tremendos porque el fichaje no acababa de cerrarse, pues cinco meses antes de acabar la Liga, el Barça ya me dijo que me quería, pero hasta el 26 de julio no firmé el contrato, pues el Nàstic no se entendía con el Barça. Lo pasé muy mal, la verdad, pues soy culé de toda la vida y veía que se me podía escapar esa oportunidad. Y, al final, mira, firmé el día de mi cumpleaños, justo cuando cumplí los 18».

A las órdenes de Belletti

Y, sí, cómo no, Jan recuerda la temporada pasada como algo (casi) único y digo casi porque este muchacho, insisto, sencillísimo, espera seguir subiendo escalones. «Nuestra única mancha en aquel año, importante, sí, fue el descenso del Barça Atlètic, equipo con el que llegué a jugar 17 partidos y marqué cuatro goles. Bajo las órdenes de Juliano Belletti en el juvenil, ganamos el triplete (Liga, Copa y UEFA Youth League), fuimos subcampeones de la Intercontinental y, con la selección española, fui subcampeón en el Europeo Sub-19, en Rumania y el Mundial Sub-20, en Chile».

Un año, cuenta Jan, que le sirvió «muchísimo» para crecer personalmente, madurar futbolísticamente y, sobre todo, «focalizar todos mis esfuerzos en un único objetivo: mejorar cada día, pensar en mi profesión y dejarme de ‘ximpleries’. Y es que, cuando estás en el Barça, entrenando y jugando con compañeros tan, tan, buenos, mejoras en todo sin darte cuenta. Mejoras en el control, los pases, la visión del juego, los desmarques, la técnica, insisto, en todo».

¿Y cómo te definirías?, le suelta Toni Frieros. «Sobre todo, soy un extremo experto en el uno contra uno, desbordar al defensa e intentar hacer el último pase, la asistencia definitiva. También tengo gol y espero que eso llegue ahora, con el Real Mallorca”. Y, sí, la charla llega al ‘Mallorqueta’. Y es entonces cuando Virgili reconoce haber flipado con una llamada, la de Jagoba Arrasate.

«Pues sí, fue una gran y agradabilísima sorpresa para mí. He de reconocer que flipé cuando me llamó Jagoba Arrasate. Acababa de llegar a casa tras uno de los muchos entrenamientos de pretemporada, cuando mis representantes me contaron que el Mallorca me quería ‘tanto sí como no’, añadieron. Y, sí, al día siguiente me llamó el ‘míster’ y me dijo textualmente: ‘El sábado te quiero aquí’. Flipé, sí, sí, aquello me llenó de orgullo, ya que no había estado ni siquiera en un Segunda División».

Decidido a fichar por el Mallorca

¡Uf! y, de nuevo, como en el traspaso del Nàstic al Barça, nervios, dudas, incertidumbre, espera. Y todo porque, desde el minuto uno, Virgili supo, peleó, sufrió para que no se le escapase esta gran oportunidad. Estaba decidido a fichar por el Real Mallorca, acababa de ser descartado para la gira de verano del Barça («cosa, sinceramente, que me supuso una gran decepción») y, además, no había que ser Albert Einstein para darse cuenta de que tenía a un montón de extremos por delante y que jugar a las órdenes de Hansi Flick se había puesto imposible. «Tenía que abrirme camino solo, buscarme la vida y aferrarme a una oportunidad única de seguir creciendo».

Al final, Barça y Mallorca se pusieron de acuerdo. Los rojillos pagaron ‘solamente’ 3,5 millones de euros por el 50% de este prometedor delantero y los culés mantuvieron el 50% restante sobre los derechos del futbolista catalán. Y ¡patapam!, va y debuta en el Santiago Bernabéu, con un ‘recadito’ de Militao. «Estaba un poco impresionado, la verdad, porque el Santiago Bernabéu impone un poco, aunque yo, jugando a fútbol, jamás he sentido la presión y, tal vez por eso, estoy donde estoy, porque juego igual en Primera División que con mis amigos de Vilassar de Mar».

Y, dígame, le dice Toni Frieros mirándole a los ojos y provocando en Jan una amplia sonrisa ¿qué le pide Arrasate? «Me pide que esté muy abierto en la banda, que trabaje defensivamente cuando no tengamos el balón y que, cuando el balón llegue a mí, que vaya a por el lateral, que lo encaré y que saque algo, sea una asistencia, una pared, un centro o un xut».

«Soy feliz en esta isla»

«¿Y cómo le trata Mallorca?, me permito preguntarle yo, alejado de Toni y Jan, sentado en el sillón de Arrasate en la sala de prensa de Son Moix. «De maravilla, soy feliz al cien por cien en esta isla. Vivo al lado del estadio y todos, todos, en el club y, especialmente, en el vestuario, me han acogido con mucho cariño. La verdad, me siento muy, muy, a gusto. Tenemos un grupo fantástico, ‘gent molt maca’ y, como soy el más pequeño, todo el mundo me cuida. Cuando me equivoco, siempre me corrigen y me ayudan con mucho tacto, afecto y respeto». Eso sí, Jan reconoce que le encantaría tener más tiempo, «aunque lo buscaré, lo buscaré», para conocer todos los rincones «maravillosos» de esta isla.

Ya estamos acabando y, claro, llega la pregunta del millón que, cómo no, surge, de sopetón, de la boca de Toni Frieros. ¿Cuál es tu sueño, tu meta? Y Jan Virgili no decepciona a ninguno de los presentes, manteniendo la sinceridad que le ha caracterizado en esta larga conversación: «Soy feliz en Mallorca, toda mi vida le estaré agradecido al Mallorca por lo que ha hecho por mí, por lo mucho que me ha deseado y por lo mucho que me está dando, lo voy a dar todo por esta isla, este club y este equipo, pero todo el mundo sabe que soy culé de nacimiento y, por tanto, mi sueño es poder triunfar algún día en el Barça».

Perdón, perdón, ¿quién ha sido su ídolo? «Podría decir que Leo Messi porque es el mejor futbolista de la historia, pero diré que siempre me he fijado en Neymar. Me identifico mucho con su manera de entender el fútbol, el juego, sin miedo a encarar al defensa, de cara, intentando hacer cosas diferentes, que no siempre salen, claro». Un señor, en serio, un chaval excepcional, una maravilla de futbolista, un placer que Toni Frieros me pidiese que le acompañase y un agradecimiento tremendo ¿verdad? poder contarles esta charla para Diario de Mallorca.

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