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Fútbol.

Ortells debe espabilar en el Mallorca

La pésima imagen ofrecida ante el Girona y la falta de recursos en el banquillo para cambiarla acrecienta la necesidad de incorporar futbolistas al tener tres fichas libres

Sergio Marty, Pablo Ortells, Sergio Moya y Aritz Aduriz, juntos en la última pretemporada del Mallorca en Austria.

Sergio Marty, Pablo Ortells, Sergio Moya y Aritz Aduriz, juntos en la última pretemporada del Mallorca en Austria. / S.A.

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

Si cuando acabe el mercado de enero el próximo 2 de febrero la plantilla del Real Mallorca sigue contando con tres plazas libres es una situación que nadie entenderá. A pesar de que el conjunto bermellón juega solo una competición, lo que suele suponer solo un partido por semana a excepción de cuando hay jornada intersemanal, la falta de recursos en el equipo que dirige Jagoba Arrasate es evidente, ya que hay futbolistas que apenas cuentan para el de Berriatua y los que sí lo hacen no están ofreciendo el rendimiento esperado.

El decepcionante camino que está siguiendo el equipo en Liga, con el descenso siempre amenazante y a menos de un partido de distancia, provoca que las alarmas no dejen de sonar en Son Moix. El conjunto bermellón, incapaz de enlazar dos buenos resultados que le permitan coger aire, desperdiciaron una grandísima oportunidad el domingo al caer ante el Girona, rival directo y al que podrían haber dejado a seis puntos más golaveraje, reabriendo el debate sobre el mal juego del equipo y el bajo nivel de muchos jugadores.

En este escenario todos los ojos se centran en Pablo Ortells, director deportivo del club, al igual que en Sergio Marty, Aritz Aduriz o Sergio Moya, que también pertenecen a la secretaría técnica. Con la confianza en Jagoba Arrasate intacta por el momento, en ellos recae la responsabilidad y casi la obligación de encontrar a más de un futbolista que eleve el nivel y que pueda actuar prácticamente desde su llegada.

Obviamente, reforzar a la plantilla en el mercado invernal no es nada sencillo y más para un club como el Mallorca, que cuenta con la capacidad económica justa y que no puede permitirse grandes desembolsos. El perfil al que puede aspirar la entidad suele ser el de un futbolista que no esté gozando de minutos en su anterior club y que pueda recalar como cedido en la isla. Y a excepción de futbolistas que sí salieron bien como Eto’o o Muriqi, acertar el tiro es complicado. Sin minutos en su club de origen, el jugador que llega necesita una adaptación y este Mallorca no está como para esperar a nadie.

La eterna búsqueda

Hay una posición por la que pasan los años y los mercados y sigue sin reforzarse de manera adecuada. El extremo derecho (el izquierdo está cubierto con Jan Virgili, pero era una operación arriesgada por un jugador sin experiencia en el fútbol profesional) sigue sin dueño. A la fragilidad física de Takuma Asano, que ha estado más tiempo lesionado que disponible, se le une el hecho de haber tenido que emplear a Mateo Joseph, delantero readaptado pero al que obviamente le cuesta al no ser su sitio. No hay que olvidar que el atacante, tal y como afirmó Ortells, llegó para sustituir a Larin.

En el banquillo las opciones son escasas. Sin Dani, ya fuera del club y negociando con el Getafe, y Marc Domènech, que no contaba, cedido en el Ceuta, tan solo queda Javi Llabrés como extremo puro en la plantilla. Es decir, actualmente hay solo tres jugadores para dos posiciones. Es una demarcación clara a reforzar, ya que la opción de Darder, Torre o Antonio Sánchez en banda no ha terminado de funcionar más allá de partidos esporádicos.

La banda derecha no es, por desgracia, la única posición que reclama ayuda a gritos. Muriqi, que por suerte está viendo puerta, no cuenta con un recambio de nivel ya que Mateo Joseph ha sido ‘secuestrado’ por las necesidades en banda, mientras que Abdón vive en el ostracismo más absoluto, con solo 70 minutos en Liga. Cuando el kosovar, que ya lleva diez goles en Liga, está bien no existe debate. Pero cuando no le salen las cosas a la hora de mirar al banquillo no hay donde elegir.

Mojica, relajado

Además de los dos puestos delanteros, la defensa también necesita retoques. Mojica, mucho peor que el curso pasado, apenas cuenta con competencia ya que Lato sufre el mismo problema de lesiones que Asano, mientras que Salhi fue una apuesta para el filial pero lejos todavía del nivel de Primera División.

Los deberes de la secretaría técnica bermellona son muchísimos. Hay huecos en la plantilla, ya sea con ficha del primer equipo o del filial. Y viendo el nivel del equipo en Liga y lo peligrosa que se está poniendo la lucha por la permanencia, no reforzar adecuadamente al Mallorca puedo suponer la diferencia entre quedarse en Primera o regresar a Segunda División. Si el equipo sigue sin carburar, las miradas críticas de los aficionados no se centrarán solo en el verde, sino también en el palco.

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