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Fútbol

Un partido de ventaja con el descenso para el Mallorca

La derrota del Girona, próximo rival de los bermellones en Liga, ante el Atlético permite que los bermellones se marchen a las vacaciones de Navidad con tres puntos de margen

Los futbolistas del Mallorca celebran el gol de Samu en Mestalla ante el Valencia.

Los futbolistas del Mallorca celebran el gol de Samu en Mestalla ante el Valencia. / Ana Escobar

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

El empate con el que el Real Mallorca regresó de Mestalla (1-1) ya empieza a dar rendimiento. En una Liga en la que el nivel medio de la mayoría de equipos ha bajado y en el que escapar de las tres últimas posiciones es una guerra que cuenta con muchos pretendientes, cada partido en que el casillero de puntos no se quede vacío es un paso, más grande o más pequeño. Y es que los de Jagoba Arrasate, gracias a la derrota ayer del Girona ante el Atlético de Madrid (0-3), se marcharán a las vacaciones navideñas a tres puntos de distancia de las puestos de descenso, que precisamente marca el conjunto dirigido por Míchel.

Un partido de ventaja que, visto lo visto en esta primera vuelta y los resultados obtenidos, es una grandísima noticia para los intereses bermellones, que además tendrán en su mano arrancar 2026 con un golpe de efecto. Y es que el primer choque del Mallorca en el nuevo año será precisamente ante el Girona y en Son Moix (sábado 4, 18:30 horas).

Un oportunidad de oro de dar el salto que necesita el equipo en la clasificación para poder liberarse de la tensión que le atenaza jornada tras jornada. En el mejor escenario, una victoria le alejaría en seis puntos de la zona de descenso. En el peor, una derrota le metería en ella, aunque dependiendo de otros resultados.

Lo que queda claro es que la situación del Mallorca se puede ver con el vaso medio lleno o medio vacío. Viendo cómo se ha desarrollado el año para los bermellones, con unos números que no pueden calificarse de otra manera que no sea decepcionantes, ha conseguido en esta casi primera vuelta mantenerse fuera de las posiciones de descenso, que ya es mucho. Obviamente, en la primera mitad del año dilapidó todo lo logrado y acabó sin poder luchar por Europa en la última jornada.

Tampoco hay que obviar que los de Arrasate, a pesar de que la fastidiaron al dejarse empatar un 2-0 frente a Osasuna o firmando un empate anodino ante un Oviedo en crisis, acumulan cuatro partidos sin perder en Liga, la segunda mejor racha como invicto desde la llegada del técnico de Berriatua a la isla (entre las jornadas 23 y 28 del curso pasado estuvo seis sin caer).

Tras un inicio terrible de Liga, en el que perdió cinco partidos de ocho, el Mallorca ha mejorado su rendimiento –ha perdido dos partidos en nueve–, al menos sobre el papel. Ha corregido el rumbo y, pese a que el fútbol que ofrece sigue siendo rácano en muchas ocasiones, con excepciones muy contadas, se mantiene a flote.

Las vacaciones para los futbolistas y para el cuerpo técnico, que siguen sin contar con la confianza plena de la afición, aunque sí de la directiva, tienen otro sabor. Por delante, varios días para desconectar, recapacitar y buscar, porque no queda otra, la manera de que el equipo eleve las prestaciones.

Y el trabajo debe llegar tanto a través de los entrenamientos –la forma física de los menos habituales es preocupante– como a través de los despachos, en concreto el del director deportivo Pablo Ortells. Con la marcha de Dani Rodríguez, hay tres fichas libres en el primer equipo. Y en una plantilla en la que no sobra nada, dejarlas vacías no sería nada lógico.

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