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Fútbol | RCD Mallorca

El miedo a perder cuesta puntos, por Toni Ruiz

Mojica persigue a un rival en el Valencia-Mallorca.

Mojica persigue a un rival en el Valencia-Mallorca. / LaLiga

Toni Ruiz

Toni Ruiz

Palma

En el fútbol, jugar sin miedo, casi siempre tiene recompensa. Anoche, sin embargo, los dos equipos saltaron al césped atenazados por el vértigo del último partido de 2025. Y el Mallorca, desde el primer minuto, parecía el más asustado. La alineación lo delataba: Antonio Sánchez por Darder, renunciando a colmillo para abrazar el repliegue. Todo apuntaba a un plan conservador de Arrasate.

Pero la realidad desmontó el guion. Los bermellones dominaron los primeros veinte minutos con una claridad insultante, dejando al descubierto la fragilidad local. Generaron ocasiones, desbordaron líneas y obligaron a Agirrezabala a firmar una parada de mérito ante Virgili. El atrevimiento tuvo premio: Samu Costa marcó tras una acción que volvió a demostrar que, para este Mallorca, la estrategia y el balón parado son medio equipo.

Y entonces llegó el giro. El cuadro de Arrasate se metió atrás como si defendiera un tesoro, entregando metros, balón y confianza. Sufrió más por insistencia rival que por verdadero peligro: diez remates, ni uno entre los tres palos. Bastaba con rematar el partido o, al menos, sostenerlo con algo de personalidad.

Tras el descanso, el miedo terminó de devorar al equipo. El asedio aumentó y Thierry y Rioja entraban por la banda de Mojica con una facilidad desesperante. Otro despiste del colombiano —uno más en una larga lista que cuesta puntos— acabó en el empate. El Mallorca era incapaz de mantener la pelota diez segundos seguidos.

Los cambios frenaron la sangría y una intervención milagrosa de Leo Román evitó la derrota. Al final, el punto sabe a alivio más que a mérito. Y solo será realmente valioso si el equipo es capaz de derrotar al Girona ya en 2026. n

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