Fútbol.
El Mallorca sobrevive en Mestalla
El conjunto bermellón suma un punto ante el Valencia para cerrar 2025
Samu Costa adelantó a los de Jagoba Arrasate y Hugo duro igualó el marcador en la segunda mitad

Samu Costa se lamenta tras una ocasión. / Ana Escobar
El Real Mallorca sobrevivió en Mestalla y arrancó un empate (1-1) ante el Valencia en un partido en el que comenzó bien, en el que después no supo cómo frenar el ímpetu local y en el que finalmente supo ralentizar el juego para sumar un punto con el que cierra un 2025 decepcionante en términos generales. El gol de Samu Costa premió el buen arranque de los de Arrasate, aunque Hugo Duro, aprovechando la tibieza de los laterales bermellones, logró la igualada al poco de comenzar la segunda parte.
Con la ausencia de Sergi Darder en el once como principal novedad, el Mallorca se plantó en Mestalla en la búsqueda de un triunfo que significase un antes y un después para el equipo en LaLiga. Con un 4-4-2 en ataque y un 4-5-1 en defensa, Jagoba Arrasate intentó armar el equipo para que fuese sólido atrás, pero sin perder chispa delante.
Y lo cierto es que de inicio la idea no fue mala. El Valencia, que atraviesa mil y un problemas al igual que los bermellones, no dio muestras de sentirse cómodo. Forzando mucho los duelos individuales en la banda, el conjunto mallorquinista estuvo bien plantado en el campo e intentando no renunciar a la pelota a la hora de recuperarla.
Y de hecho, la primera ocasión del Mallorca llegó tras una larga combinación. Sin miedo a la presión local, los jugadores tocaron en corto para acabar girando la pelota hacia el extremo, que tras tirarse para dentro puso a prueba a Julen Agirrezabala con un disparo colocado. A los de Arrasate se les veía bien, con un Muriqi ganador en la mayoría de duelos y con mucho sacrificio en el centro del campo.
Leo Román, inédito toda la primera parte, apenas tenía que intervenir, ya que la mayoría de centros del Valencia no encontraban destino. El partido se jugaba en el centro del campo y de una falta sobre Muriqi del exbermellón Copete nació el bonito gol de Samu Costa. Al fin, en la que es una de las deudas pendientes de este equipo, el Mallorca sacó provecho a una jugada a balón parado.
Antonio puso un centro largo, buscando a Raíllo. El cordobés se impuso por alto en la esquina del área a Urinic. La pelota fue hacia el punto de penalti, donde Samu, totalmente solo, la empaló a bote pronto, haciendo imposible la estirada de Agirrezabala.
El tanto, como era de esperar, encendió a Mestalla. Tras unos breves minutos en los que los locales se quedaron en shock, aumentaron una marcha y empezaron a encerrar a los bermellones, que comenzaron a achicar agua como podían. La pelota no duraba nada y los últimos veinte minutos fueron una sucesión de centros al área y despejes de la defensa mallorquinista.
El descanso, que parecía no llegar nunca, puso fin a las hostilidades valencianistas. La charla en vestuarios de Arrasate debía ir dirigida a intentar sacar al equipo e intentar guardar la pelota más tiempo para coger aire y amenazar a la contra.
Al inicio de la segunda parte el Mallorca siguió igual de encerrado y sin saber cómo salir. Y si encima se le añade que Mojica acumula otro partido tras otro mostrando un nivel paupérrimo, pues el empate iba a llegar. Y lo hizo en el minuto siete del segundo periodo. Un pase al hueco a Thierry, en el que el colombiano tenía toda la ventaja, se la acabó llevando el lateral portugués ante las enormes facilidades que le dio el cafetero. Su centro potente al segundo palo acabó dentro de la portería entre Maffeo y Hugo Duro.
El partido era 100% del Valencia y el Mallorca sobrevivía como podía. La banda izquierda bermellones era una autopista y no sabían cómo frenarlo. Darder entró al campo por Morlanes y cambió de banda a Virgili. Pero todo seguía igual. Al espectáculo dantesco de Mojica se le unía que ahora el Valencia también entendía que por la banda de Maffeo también podía hacer daño. Y solo un pie espectacular de Leo Román impidió que Beltrán marcase de remate en plancha. Y Gayá, poco después, remató al palo.
Arrasate, para intentar frenar la sangría, quitó a Virgili y metió a Kumbulla para blindar la defensa y sobre todo la espalda de Mojica. Un cambio que no sentó nada bien al extremo, que no ocultó su enfado en el banquillo.
La idea era clara: sobrevivir como se pudiese. Y un gol anulado a Muriqi por un fuera de juego milimétrico de Samu Costa sirvió para aplacar los ánimos locales. Al igual que un disparo de Mateo Joseph, que se marchó rozando el palo izquierdo.
El partido entró entonces en un estado mucho más calmado, con ambos equipos con mucho miedo a perder un punto que, visto lo visto, era mucho mejor para los intereses del Mallorca. Y pese al sufrimiento y tensión, el marcador no se movió más. El Mallorca despide el año 2025 con un empate, esperando que el 2026 sea mucho mejor.
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