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Fútbol.

Ni juego ni resultados en el Mallorca

El conjunto bermellón firmó en Oviedo otro capítulo decepcionante en un 2025 de pesadilla que parece no tener final

Los de Jagoba Arrasate, que ya cuenta con voces críticas entre la afición, pecan de falta de ambición

Ni juego ni resultados en el Mallorca

Ni juego ni resultados en el Mallorca / Paco Paredes

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

Palma

La decepción es evidente entre el mallorquinismo. Son demasiados meses ya de sufrimiento y hastío con su equipo que, pese a que se mantiene fuera del descenso con lo justo y gracias a los deméritos de los rivales más que a los méritos propios, acumula un 2025 de pesadilla que parece no acabar nunca. Este viernes ante el colista Oviedo (0-0), quizá el equipo más flojo al que se han enfrentado este curso, volvieron a decepcionar otro día más y algunas voces críticas ya no solo miran al verde, sino al banquillo y al palco.

La falta de ambición que ha demostrado el Real Mallorca en muchos de los partidos de este curso se volvió a hacer patente en el Carlos Tartiere. Es cierto que el Oviedo, como local y más necesitado de victorias que los bermellones, iba a apretar en busca de un triunfo ante un rival directo.

Pero no es menos verdad que los de Jagoba Arrasate, que no está consiguiendo dotar de una identidad clara al equipo y que sigue sin saber muy bien a qué juega, no se creyeron en ningún momento que podían salir victoriosos del choque.

De hecho, ni quedándose con uno y dos futbolistas más al final –es cierto que solo fue el descuento– se vio a un equipo con ganas de ir a por el triunfo, yendo a sacar rápido o intentando que se jugase el máximo posible. Es más, el miedo a perder un punto, con el recuerdo de Osasuna, les atenazó, a pesar de los cambios de Torre y Llabrés, que por otro lado llegaron muy tarde porque solo pudieron jugar el tiempo añadido.

En el Tartiere, el equipo, que tuvo en Virgili la mejor ocasión, desesperó por momentos. Lentitud y toques de más a la hora de sacar el balón, demasiada distancia entre líneas y falta de ofrecimientos, finalizando en balones en largo muy difíciles de que terminasen bien, una presión descoordinada y no efectiva... Demasiados apartados que se repiten en muchos partidos y que impiden aclarar la idea de juego del equipo.

No perder ante el colista, mantener la distancia con ellos y no encajar fueron aspectos positivos. Que no son pocos, pero no pueden ocultar que este Mallorca, yendo punto a punto y sin enlazar victorias, está destinado a sufrir para mantener la categoría.

Por suerte, por ahora hay equipos peores –puede entrar en descenso el lunes según los resultados que se den en los partidos del Girona, Osasuna y Valencia–, pero es urgente que se encuentre una solución, ya sea interna o externa, para los muchos males que padece el equipo.

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