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Fútbol

Un empate del Mallorca para echarse a temblar

Los bermellones suman un punto decepcionante ante el colista Oviedo en un partido soso y aburrido en el que acabó con dos jugadores más por las expulsiones de Cazorla y Viñas en los últimos minutos

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El delantero kosovar del RCD Mallorca, Vedat Muriqi (dcha), remata de cabeza durante el partido de la jornada 15 de LaLiga que el Real Oviedo y el RCD Mallorca disputan en el estadio Carlos Tartiere. EFE/Paco Paredes

El delantero kosovar del RCD Mallorca, Vedat Muriqi (dcha), remata de cabeza durante el partido de la jornada 15 de LaLiga que el Real Oviedo y el RCD Mallorca disputan en el estadio Carlos Tartiere. EFE/Paco Paredes / Paco Paredes

Miguel Chacártegui

Miguel Chacártegui

El Real Mallorca se fue de Oviedo (0-0) con un empate que sabe a poco, muy poco. Una versión plana de los bermellones, otra más en lo que lleva de Liga, fue incapaz ante el colista de la Liga en un choque en el que las ocasiones de gol para ambos se contaron con una sola mano. Segundo empate consecutivo para los de Jagoba Arrasate, que se vieron beneficiados por las dos expulsiones que sufrieron los de Carrión en el tramo final y cuando peor lo estaban pasando.

Tanto Mallorca como Oviedo se encargaron de dejar bien claro por qué uno no consigue separarse de las posiciones de descenso y por qué el otro arrancaba el partido como colista. Ambos equipos sabían que el choque bien iba a marcar el devenir hasta el final del año. Y el respeto en un choque así es lógico. Pero en exceso, se convierte en un ejercicio timorato. Y eso es lo que fue el primer periodo en el Carlos Tartiere.

Los bermellones, que siguen sin creerse a qué tienen que jugar –es desesperante en ciertos momentos la lentitud con el balón a la hora de tomar decisiones–, se limitaron a intentar que el Oviedo no se creyese que podía ganar. A pesar de que la mejor ocasión corrió a cargo de Virgili, en dos ocasiones, fueron los locales quienes vivieron más tiempo en campo rival y quienes rondaron con mayor frecuencia el área contraria.

Pasados unos primeros minutos en los que parecía que el Mallorca había salido dispuesto a hacerse dueño del partido, rápidamente el espejismo se derrumbó y se pasó a la misma historia de siempre. La presión, descoordinada, no daba frutos, mientras que la defensa se limitaba a repeler los centros desde las bandas.

Colombatto y Viñas, con un remate de cabeza que a punto estuvo de entrar, fueron los primeros acercamientos de los de Luis Carrión, que delegó en Santi Cazorla todo el juego de los suyos. Con los hombres de arriba del Mallorca muy desconectados del juego, el partido se movía en un intento regular de iniciativa de los locales y una defensa correcta de los visitantes, pero muy poco contundente en las segundas jugadas.

No fue hasta el minuto 15 cuando Virgili recogió un gran pase de Darder –el mejor del primer periodo–, para soltar un fuerte disparo que Escandell, a una mano, detuvo sobre la línea. El extremo catalán no tuvo su día ante el gol, ya que poco antes del descanso desaprovechó un gran pase al espacio de Samu (vio la quinta tarjeta y no estará ante el Elche) con un remate flojo a las manos del portero del Oviedo.

En el inicio del segundo periodo el Mallorca mejoró sus prestaciones. Empezó a vivir más en campo contrario, con un Oviedo que empezó a llevarse silbidos de su afición. Raíllo, con un remate de cabeza que fregó el palo, avisó a los locales. Sin embargo, la entrada de Hassan para los carbayones les insufló de ánimo y volvieron a girar el partido hacia su favor.

En el Mallorca, pasado el minuto 70, los cambios no llegaban y no se entendía ante el cansancio de algunos jugadores y con Samu amonestado. El Oviedo se venía arriba y si algo parecía que podía pasar era el 1-0, algo que sería catastrófico. El primer cambio era Morlanes por Darder, algo difícil de entender porque sobre el papel no modificaba nada. Y más viendo que los locales se veían arriba y empezaban a encerrar a los bermellones.

La entrada de Asano por Virgili no cambió nada. Y eso que en el 87, Cazorla vio la roja vía VAR, al igual que Viñas en el 93, tras feas entradas sobre Muriqi y Asano, respectivamente, lo que dio aire al Mallorca y frenó todo el ritmo del choque. Poco antes, Bergström, con una gran parada sobre Nacho Vidal, había permitido que el marcador no se moviese. Y el Mallorca, que tuvo el triunfo en un disparo de Asano, que le pegó fatal, sumó un punto que puede que sirva a final de temporada, pero que en estos momentos realza los graves problemas de juego que padece el equipo de Arrasate.

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